miércoles, 21 de diciembre de 2011

La Sociología Histórica de un Orden

La Subversión en Colombia, Visión del Cambio Social en la Historia

Fals borda, Orlando. 

Ediciones Tercer Mundo. 2008

Primera edición, Bogota D.C. 1967

Reseña, Crítica.



Colombia país en subdesarrollo, sería una afirmación sin ninguna demostración “empírico analítica”, pero desde la interpretación de los hechos, la desigualdad así como el país en aspectos económicos se ha caracterizado por la violencia que está registrada en la historia. A finales del segundo decenio del siglo XXI, el país continúa enfrentando a varios grupos armados, no todos son  grupos subversivos. El registro de la violencia en la historia de Colombia, se sabe principalmente por la memoria escrita, por la historia que se lee desde la interpretación de uno o varios autores. Comienza con el arribo de los españoles, con la evangelización y la presencia de campañas conquistadoras que capitulaban con la corona y que subyugaron imponiendo un modo de producción como lo es la encomienda. El cambio del orden social que es impuesto por los españoles, a los que vivan antes de la conquista en el “nuevo mundo”,  disminuyó la población. La arqueología reconstruye el pasado desde objetos y los explica, los hechos que tuvieron registro cuando comenzó la conquista se interpretan desde una idea de violencia y reivindicación que se catalogaría, según, como “revisionismo histórico” o “ materialismo histórico”, se podría afirmar que no es por lo tanto una obra que hace parte únicamente de un índice de sociología.  

La presente reseña, La Subversión en Colombia, Visión del Cambio Social en la Historia, del barranquillero perteneciente a la generación de la violencia, Orlando Fals Borda, propone exponer la metodología con la que el fundador de la Facultad de Sociología (Departamento de Sociología Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Colombia) interpreta los cambios en la historia y de cómo estos son originados por la subversión. La reseña pretende presentar en cada una de las subversiones, diferentes etapas con las que explica los hechos en los que la violencia es un componente característico. Fals Borda en la cuarta edición de su estudio hace una reflexión de lo que es la violencia de cómo está ha persistido en la historia de mediados y finales del siglo XX, y de cómo varios gobiernos, que representa el “orden burgués” social desde la interpretación del autor, hacen una ofensiva con autoridad y violencia legal a una subversión que es inconforme con el orden social, que se mantiene por la violencia de quienes gobiernan.

Fals Borda, se propone hacer el estudio de la Subversión en Colombia para entender desde su perspectiva y experiencia los procesos de cambio social en la historia de Colombia. Las ciencias sociales como la sociología permiten identificar el orden existente y la forma como este se mantiene, según su explicación, él hace el estudio representando a quienes el orden señorial, señorial burgués y señorial social burgués ha causado injusticia, desigualdad, inferioridad. Él representa a quienes se han perjudicado por el mantenimiento del “statu quo”, considerando el hacer una sociedad superior. Camilo Torres Restrepo es a quien el autor dedica su estudio, siendo este personaje de la subversión en nuestro país, un símbolo por su visión ideológica que engendro la cuarta subversión, el “neo- socialismo”.       

Para conocer el proceso de los cambios sociales en la historia de Colombia, Fals Borda emplea una serie de conceptos que hacen inteligible por qué ocurre la subversión, término que no emplea únicamente en su acepción etimológica común que alude a ser una amenaza. Esta palabra se conceptualiza como una manifestación social  que ocurre por elementos incongruentes en el orden social establecido, manifestación que trata de reconstruir la sociedad con un nuevo sistema de normas y valores, haciendo nuevas pautas morales y revaluando las bases tradicionales, haciendo cambios, pero hasta lo posible es un movimiento violento. La subversión en una sociedad, en su historia, permite analizar las situaciones del conflicto social, que pueden hacer una transición de un modo de vida a otro, o simplemente manifestarse y suprimirse por el orden existente por la fuerza, en consecuencia una frustración, pero que genera ajustes en el orden imperante. Las subversiones se originan por normas, valores, tradiciones y pautas económicas  que no se reflejan en el conjunto de la sociedad. Las incongruencias e inconsistencias que se atisban en un orden por quienes son científicos sociales o tienen la pericia de conocer el entorno social; reconocen las injusticias, las desigualdades, las represiones que un sector de la sociedad es víctima y que hacen parte de su experiencia. La subversión, finalmente es una  sublevación rebelde y violenta ante un orden social, contra un modo de vida específico en una región y de un pueblo en el que los valores, normas, instituciones y técnicas configuran las dinámicas e interacciones sociales que para otros son contrarías y luchan por cambiarlas. El orden social es dirigido por un poder legítimo, que ante su no aceptación, pérdida de legitimidad, se hace una lucha por reclamar el poder y se confronta con quienes lo detentan y por quienes pretenden lograrlo. En esta lucha, confrontación entre distintos sectores sociales, pueden ocurrir cambios en el “statu quo” y esos cambios se reflejan en el orden establecido. Las revoluciones que pueden generar la subversión, son cambios compulsivos, en el que los ajustes que se hacen al orden social, se hacen en corto tiempo. Los actos de las subversiones en la historia se sustentan con utopías, complejos de ideas que determinan actividades dirigidas al logro de cambiar el orden social vigente, siendo en absoluto orientaciones que trascienden la realidad, un discurso político e ideológico. La relatividad en las utopías, el no absoluto de estas, se asemeja a ideales que son factibles con hacer cambios sociales. El desencantamiento  de las utopías, son el no reflejo de lo que enuncian, es el no logro en los fines de la subversión, la “entelequia” de lo que se propone la subversión no se cumple. La utopía en un nuevo orden social, hace una acción política con discurso pero armada que niega la palabra, pero asume la lucha con violencia desde una ideología que causa un periodo de relativa inestabilidad  que es el resultado de una subversión.

El marco conceptual que presenta el libro la Subversión en Colombia, es escueto para un sociólogo o un científico social como un politólogo. Sin esta exposición de conceptos, la subversión en la historia sería una narración o en el mejor de los casos para el lector común un buen artículo en El Espectador, no un estudio científico, tampoco recomendable desde la crítica o con la intención de invitar a la violencia para aquellos que aún suponen que hace falta más conflicto armado y menos Estado de Derecho Social.

La historia de Colombia para el autor del libro, comienza con un orden áulico, en el pasado la sociedad más avanzada en el territorio que hoy es Colombia. El orden áulico comprende el espacio terrestre de las sabanas cundiboyacense y la  sociedad que denominaban Muiscas, que previamente a la llegada de Gonzalo Jiménez de Quesada, Sebastián de Belalcázar y Nicolás de Federman, se encontraba la sociedad Muisca en un proceso de integración por el cacique de Funza. Sociedad que se fraccionaba por lo Uzaques quienes dirigían las comunidades. Este orden fue irrumpido por la doctrina de la iglesia católica y el sistema económico de la encomienda. La primera subversión que surge contra este orden es por los españoles quienes imponen su sistema de normas, valores, instituciones y técnicas en una sociedad que aunque su sistema social se asemejaba mínimamente al español logra instaurarse. La utopía religiosa desencantada por los propios españoles que ejercen violencia a los indígenas, que los invaden y la tardanza en reconocerlos  como criaturas de Dios por las Leyes de Indias causa un cambio en el orden social áulico, por un orden señorial real. Quienes hacen la primera subversión son los españoles desde una interpretación de los hechos y mientras invadían lograban habitar, comenzaron a dominar pero sin confrontarse como milicias, no se sabe de batallas que enfrentaron entre los conquistadores y los indígenas.

Las incongruencias e inconsistencias de este orden señorial real causa en la población mestiza desobediencia con la elite local, los cuales hacen intentos de independencia. El orden señorial impuesto es desafiado finalizando la colonia con la Insurrección de los Comuneros, la Conspiración de los Pasquines y el 20 de Julio de 1810, por la utopía liberal – democrática que genera violencia entre los representantes de la corona en América,  milicias, oidores, regidores, el virrey, por otra parte los criollos hacendados y comerciantes con sus respectivos súbditos. La violencia de la independencia logra el cambio de gobernantes, pero no del orden señorial, según el autor manteniéndose las instituciones españolas con ínfimas transformaciones.

La segunda subversión en Colombia ocurre en la postrimería de la independencia, establecido el régimen republicano de los próceres, que se caracteriza por la utopía liberal y es así denominada, la subversión que según sí causo un cambio en el orden social, es por la incongruencia de un orden señorial devoto todavía a la religión católica, una estructura que mantenía privilegios como los que tenían los hidalgos, y que ante una ampliación desmesurada de importaciones, la Sociedad Democrática y la Escuela Republicana a mediados del siglo XIX integrada por jóvenes universitarios y campesinos quienes según son testigos de un proceso incipiente de modernización del país, se sublevan contra el orden señorial heredado de los españoles. La Sociedad Democrática y la Escuela Republicana, es influenciadas por el utilitarismo Inglés y el humanismo en su máxima expresión con las ideas de progreso, igualdad, racionalidad, libertad entre otras, fue un movimiento que no se reconoce por el uso de las armas o propiamente organizarse como movimiento para obtener el poder violentamente, las dos asociaciones desprecian la religión católica como al gobierno centralista, proponen libertad de prensa, educación y de religión. La utopía liberal según Falls Borda, se manifiesta con violencia y armas cuando la Sociedad Democrática se organizó según como guerrilla contra los conservadores hacendados; terratenientes y gamonales, clases superiores de la sociedad. José María Obando logra el poder por la subversión. Pero el desarrollo de la utopía, la "entelequia" se interrumpe con Manuel María Mallarino y Mariano Ospina Rodríguez, conservadores que afectados por la subversión genera un nuevo orden; el Señorial Burgués. La subversión hace efecto aunque se mantienen elementos que se conservar del orden anterior. El país continúa sin mayor progreso económico, entre conflictos civiles violentos y cambios de constituciones, en la sociedad dirigida por el orden señorial burgués se origina una clase media rural. En la sociedad se presentan matices liberales y conservadores. Rafael Núñez junto con Carlos Holguín y Miguel Antonio Caro logran el poder y el cambio de constitución; el centralismo, la educación eclesiástica, la religión católica hacen que se mantenga un orden señorial burgués pero religioso, con más características tradicionales que las propias del renacimiento o la ilustración, inclusive con poca influencia de la revolución industrial. La “Regeneración o Catástrofe” de Rafael Núñez según es causante del conflicto político violento denominado como la Guerra de los Mil Días, en el que es derrotado el partido Liberal y Panamá se independiza de Colombia.

El socialismo, la utopía, es la tercera subversión en Colombia. La acumulación tecnológica por el orden burgués, su no distribución, el aumento de la desigualdad genera inconformismos en la clase media-baja, urbano-rural. La prosperidad del orden es por la indemnización de Panamá que generó una insipiente modernización tecnológica pero según descuidó el campo. Rafael Uribe Uribe desde comienzos del siglo XX, es quien enfrenta al orden imperante catalizando al partido Liberal, con tendencia al socialismo, pero es vencido al desafiar con un cambio en el orden imperante. Los “Nuevos” círculos políticos, que se reunían en cafés como el Windsor en Bogotá que menciona Fals Borda, entre quienes estaba Jorge Eliécer Gaitán, Alberto Lleras Camargo, Gabriel Turbay entre otros discuten sobre ideas socialistas, logrando después la primera presidencia de Alberto Lleras Camargo quien impulsa reformas como las agrarias, intervención del Estado en la economía que tuvo sus comienzos con la “Revolución en marcha” que es la gestión política de Alfonso López Pumarejo. Eduardo Santos logra la presidencia y hace matices entre conservadores y liberales, permitiendo según a los dos partidos gobernar y descontinuar las políticas liberales en marcha que cedieron el poder a Mariano Ospina Pérez y después a Laureano Gómez según Falls Borda. Con la utopía socialista, se generan organizaciones campesinas y proletarias, las cuales pretendían mantener los derechos de los sindicatos, la posesión de tierras entre otros beneficiarios. La muerte de Jorge Eliécer Gaitán y el orden burgués, generan más violencia, un nuevo conflicto bipartidista, en el que la autoridad, policía como el ejército están en función de mantener el “statu quo”. La sociedad con el “plebiscito” de 1957, se podría interpretar que rechazó la violencia que generó el orden burgués y se reconoció una crisis moral y religiosa, lográndose una tregua bipartidista con la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla que fue en su comienzo ratificada  por la elite conservadora y liberal.

En el “neo-socialismo”, cuarta subversión, intentan hacer un orden que consideran pluralista por el surgimiento de varías guerrillas "insulares" que según son causadas por la exclusión del Frente Nacional y por la frustración con el discurso recuren al uso de las armas, la violencia. El partido Liberal liderado por Alfonso López Michelsen con el Movimiento Revolucionario Liberal se propone para que converjan los descontentos de ese momento histórico en esta subdivisión del partido pero finalmente no es posible. Camilo Torres Restrepo hace el Frente Unido, aparato político que difiere de los partidos tradicionales, en el que se consignan ideas socialistas que permitan dirigir a la sociedad al progreso, la justicia e igualdad social, la no injerencia en los asuntos internos del país por otros Estado, lo que denominan “anti-imperialismo”. Camilo Torres hace uso en el discurso de la ideología socialista y la teología cristina, generando una conciencia religiosa para solucionar los problemas sociales que se expresa en el periódico El Frente Unido con los principios de Jesús: amor, libertad, justicia, sabiduría… Según solían repetirse en la publicación. Aunque Camilo Torres Restrepo no tuvo en cuenta un principio importante, el perdón tan significativo en la muerte de Cristo y tan necesario para la reconstrucción social y la reconciliación política en el país. Él hace una nueva utopía, que es concomitante con los inconformismos que expresaban las FARC, el M-19… Pretende hacer un nuevo orden social, con el discurso, con las armas, con la violencia.

Orlando Fals Borda hace un estudio que permite observar en la historia de Colombia a aquellos que han dirigido el país y de cómo en la sociedad gobernada surgen movimientos a favor de un cambio, que por los antagonismo, la exasperación, la violencia es un acto propio que puede frustrar o derrotar. El autor coadyuvado al cambio social, propone para un quinto orden que una vez finalice el Frente Nacional, se anticipe “la formulación de los factores estabilizantes para el “statu quo” y se transforme… Además enuncia que para lograr un cambio de un orden más justo y con igualdad se hagan antivalores contra el orden establecido desde la familia, el vecindario, la comunidad y diferentes grupos sociales, y una vez logrado el cambio mantener el control de técnicas, tecnología, los modos de producción.

El autor en la cuarta edición de su libro muestra que ha reflexionando sobre la violencia y demuestra su preferencia al pacifismo, el cual destaca en el epílogo con los acontecimientos del 4 de febrero y el 6 de marzo del 2008, marchas en contra de la violencia, y además menciona el concierto País Sin Fronteras del 16 de marzo que se realizó entre Colombia y Venezuela, antes de las tensiones diplomáticas entre estos dos países que tuvieron en ese momento. Fals borda considera una ignominia la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe Vélez, ápice de su gobierno, según perjudicando el “ethos cultural” y siendo inhumano continua prolongando la duración de la violencia. El "belicismo" del discurso, el "guerrerismo" como el que mencionaba Carlos Castaño afecta la estructura de valores y perjudica la reconstrucción nacional, dificulta el perdón entre los desiguales, en quienes gobierna y viven en la injusticia y la opresión que también en la historia han causado violencia desde la perspectiva y experiencia que explica y critica Fals Borda.  

La reseña “La Sociología de un Orden” no representa la opinión o el consentimiento oficial de la Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales. 

martes, 20 de diciembre de 2011

Revisión del Discurso Histórico

El Poder Político en Colombia

Guillén Martínez, Fernando

Editorial Planeta 1996

Reseña Crítica



El clientelismo es una característica en la política colombiana. Entender esta proclividad no es posible desde el presente, es evidente que desde tiempos coloniales se identifica, según cómo estaba compuesta la estructura del poder. Desde la encomienda, posteriormente en la hacienda se desarrolla esta característica en la política colombiana.



El libro el Poder Político en Colombia, escrito por el bogotano Fernando Guillén Martínez propone la interpretación histórica de cómo se ha ejercido el poder político en Colombia; entender la estructura social y los modelos con los cuales se cumplen la dominación. 

La encomienda fue el primer modelo de dominación en el territorio americano en los tiempos coloniales, consistió en la evangelización de los indios que obedecían a un cacique, también fue un modo de producción que administraba un encomendero que obligaba a que los indígenas entregaran un tributo, la institución de la encomienda permaneció hasta la conquista. Las encomiendas se desempeñaban en minas y como siervos agrarios. Con este modo de producción, la corona española del “renacimiento” ejercía control en territorios y en la población indígena. La Encomienda como proceso de dominación se desarrolla a lo largo del siglo XVI y es sustituida por la hacienda que mantuvo el uso de esclavos, en otras colonias las plantaciones a diferencia de las haciendas, producen alimentos para los trabajadores de las minas, las plantaciones producen para exportar. En la colonia principalmente en lo que es Colombia, existió la hacienda y la división del territorio en parcelas por esclavos libertos, mestizos y el uso comunitario indígena. 

La hacienda es el resultado de la encomienda, con las Leyes de Indias, la encomienda fue sustituida de la colonia. La hacienda consistía en la organización de los indígenas, mestizos y esclavos, la dominación autoritaria y paternalista que se ejercía en quienes trabajan en amplias extensiones de tierras. La hacienda predominó aún durante el proceso de la independencia y en las primeras décadas de la república, son los terratenientes con sus peones como milicias quienes emancipan los dominios del reino de España y nos convierte en un Estado “independiente”, así es como según se interpreta lo que fue este tipo de dominación causante de las guerras interinas o guerras civiles. 

No en todo el territorio colonial del siglo XVIII se presentó este modelo de dominación después de las reformas borbónicas, aun lo que es hoy en día baldío y mucho más territorio, la hacienda principalmente en la colonia se situó en Santa Fe, Tunja y Popayán en lugares que estaban próximos de centros urbanos coloniales, manteniendo ejidos, estancias y huertas los alrededores. Los cabildos de las localidades influenciados por las haciendas elegían a quienes tomaban decisiones, como los regidores eran más sumisos a los hacendados incluso según en momentos más que al virrey, eso explica el porqué del periodo de la independencia. En el territorio del departamento de lo que hoy en día es Santander y Norte de Santander, así como Antioquia, la organización social colonial difería, pequeños propietarios de tierras, comerciantes, indígenas y mestizos se diferenciaba de la hacienda. Estos dos sistemas incompatibles por intereses dispares, entre quienes obtenían utilidades por amplias extensiones de tierra y los que únicamente se dedicaban a mercadear y obtener ganancias de ventas, convergían en una misma indignación, el agravo de impuestos de la corona a finales del siglo XVIII por la guerra que asumían contra Inglaterra. En el estaco lugar de captación de aguardiente y tabaco, el impuesto a la venta de estos productos, como el tributo por permuta, compra y venta de otros bienes a la corona, provocó en los habitantes del Socorro el rechazo a la autoridad local del virreinato, y en los hacendados la independencia.

Los dos modelos, la hacienda y el que se situaba en este caso en el Socorro al no ser compatibles, pero teniendo un mismo inconformismo, en principio se comunican y hacen alianzas. El caso de Antioquia, se asemeja al del Socorro ante la existencia de pequeños comerciantes, propietarios, esclavos libertos, mestizos e indígenas, pero por su ubicación geográfica dificultaba una comunicación pronta con el centro del reino de la Nueva Granada. El poder de los Comunes, se denomina a quienes protagonizaron la sublevación en el Socorro la mañana del 16 de marzo de 1781. Protagonismo no únicamente de los comerciantes que se convierten en capitanes del común que organizan a indios y mestizos, quienes confabulados son los personajes de la primera insurrección y subversión dirigida contra el virreinato, regidores y oidores incluidos. La alianza discreta, sin ser evidente entre los oidores y el virrey se consuma entre hacendados del centro del virreinato y lo insurrectos del Socorro, al considerar un riesgo lo ocurrido para las haciendas la movilización violenta que se dirigía desde el norte a Santa Fe. En el Socorro se consideraba que indios, mestizos y esclavos son merecedores además de tierras. Impedido el avance de los Comunes en Nemocón y Zipaquirá donde hacen proclama de las capitulaciones no avaladas por el virrey, ni mucho menos plausibles por el rey de España, la disuasión que causa el arzobispo de Santa Fe, como la oposición de los trabajadores de las haciendas en Tunja y Santa Fe, suprimen el movimiento insurrecto. Pero el movimiento común no únicamente es un acontecimiento al norte del virreinato y en lo que actualmente se denomina sabana cundiboyacence. También ocurrieron motines en Quito y en la Capitanía de Venezuela; en el lago Maracaibo. Llanos orientales, Antioquia, Valle de Neiva, Valle del Cauca, San Bartolomé de Honda, San Sebastián de Mariquita entre otros poblados. Pero estos motines en los lugares geográficos mencionados no lograron lo mismo que en el Socorro, como en San Bartolomé de Honda y en el valle de Neiva, que al influenciarse los mestizos, indígenas y los esclavos de lo logrado por la insurrección en el Socorro, no se integran con los comerciantes o siendo el caso con los hacendados para sustituir el orden existente, ocurre una lucha de clases en la que son vencidos los insurrectos comunes. En Antioquia tanto comerciantes como indios, mestizos y mazamorreros evitan la expropiación de sus propiedades y la destrucción de todos los cultivos, hacen resistencia a la autoridad del virreinato. 

Comerciantes del Socorro como hacendados mercantiles de Popayán, Santa Fe, Tunja según mantuvieron vínculos con traficantes de Holanda, Inglaterra y Francia. Ambos de acuerdo con la expansión del comercio y la sustitución del monopolio Español. La oligarquía, los hacendados inferían en Cartagena y en Mompox, Santa Fe dominaba a su vez estas localidades siendo el gobierno del virreinato centralizado. Los puertos en los que se exportaban e importaban productos de la corona, los comerciantes de estos dos poblados están de acuerdo con eliminar impuestos. Se crean con los hacendados y comerciantes de Mompox “Sociedades de Amigos del País” fundadas entre otros por Pedro Fermín de Vargas. En este círculo de personas se difundían ideas políticas y económicas ilustradas y filosofía de las “luces”. Inglaterra se beneficia con la independencia de América de España porque se abre comercio, Francia favoreció la independencia con la detención del rey Fernando VII. Los hacendados logran la independencia, persuaden a la plebe del virreinato a quienes ellos subyugan con lo ocurrido en el Socorro, que es aprobado en principio por ellos la insurrección y que fue factible la reducción de este movimiento por la autoridad del virreinato a su vez. Con el dominio que la oligarquía ejerce en el cabildo, por su poder económico y el dominio de la población, y en algunos regidores por tener vínculos familiares con los hacendados es por eso que según tiene significado la Conspiración de los Pasquines, publicación y traducción de Antonio Nariño de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, también por ellos mismos ocurren acontecimientos como el 20 de julio de 1810.

La independencia lograda por los hacendados permite que estos se expandan por el territorio, como generan dependencia de un comercio externo con Inglaterra. Los distintos enfrentamientos violentos, las guerras interinas, según son por la imposición de este modelo social económico. La política dirigió la economía del país, el centralismo un consumo e insipiente industria, siendo no conveniente según para el país. Los partidos que surgen, únicamente hacen la contienda política según para lograr el dominio en los territorios y mantener sus propios privilegios, utilizando la clase media; mestizos, esclavos libertos, como milicia que renuncian a vivir, persuadidos con ideales conservadores y liberales que confusamente adoptan.

Fernando Guillén Martínez, su libro en esta reseña narrara lo ocurrido con el poder político específicamente durante el siglo XVIII y comienzos del XIX, entre otros periodos históricos que menciona, ilustra con la presentación de personajes implicados en los modelos sociales y económicos: comunes y los hacendados lo ocurrido en este tiempo que se reseñó. Los dos modelos presentan rasgos de un clientelismo incipiente, en el que es más relevante la hacienda, con vínculos familiares, oidores, regidores...

Aunque Guillén no hace un vaticinio de lo que hubiera ocurrido, si el modelo social común hubiera imperado, sí expresa como una alternativa después el modelo social de los comunes, en el caso de Antioquia, al finalizar la colonia que fue antecedida por una subversión, la independencia.

La reseña “Revisión del Discurso Histórico” no representa la opinión o el consentimiento oficial de la Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

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