La Subversión en Colombia, Visión del Cambio Social en la Historia
Fals borda, Orlando.
Fals borda, Orlando.
Ediciones Tercer Mundo. 2008
Primera edición, Bogota D.C. 1967
Reseña, Crítica.
Colombia
país en subdesarrollo, sería una afirmación sin ninguna demostración “empírico
analítica”, pero desde la interpretación de los hechos, la desigualdad así como
el país en aspectos económicos se ha caracterizado por la violencia que está
registrada en la historia. A finales del segundo decenio del siglo XXI, el país continúa enfrentando a
varios grupos armados, no todos son
grupos subversivos. El registro de la violencia en la historia de
Colombia, se sabe principalmente por la memoria escrita, por la historia que se
lee desde la interpretación de uno o varios autores. Comienza con el arribo de
los españoles, con la evangelización y la presencia de campañas conquistadoras
que capitulaban con la corona y que subyugaron imponiendo un modo de producción
como lo es la encomienda. El cambio del orden social que es impuesto por los
españoles, a los que vivan antes de la conquista en el “nuevo mundo”, disminuyó la población. La arqueología
reconstruye el pasado desde objetos y los explica, los hechos que tuvieron
registro cuando comenzó la conquista se interpretan desde una idea de violencia
y reivindicación que se catalogaría, según, como “revisionismo histórico” o “
materialismo histórico”, se podría afirmar que no es por lo tanto una obra que
hace parte únicamente de un índice de sociología.
La presente reseña, La Subversión en Colombia, Visión del
Cambio Social en la Historia, del barranquillero perteneciente a la generación
de la violencia, Orlando Fals Borda, propone exponer la metodología con la que
el fundador de la Facultad de Sociología (Departamento de Sociología Facultad
de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Colombia) interpreta los cambios en la historia y de
cómo estos son originados por la subversión. La reseña pretende presentar en
cada una de las subversiones, diferentes etapas con las que explica los hechos
en los que la violencia es un componente característico. Fals Borda en la
cuarta edición de su estudio hace una reflexión de lo que es la violencia de
cómo está ha persistido en la historia de mediados y finales del siglo XX, y de
cómo varios gobiernos, que representa el “orden burgués” social desde la
interpretación del autor, hacen una ofensiva con autoridad y violencia legal a
una subversión que es inconforme con el orden social, que se mantiene por la
violencia de quienes gobiernan.
Fals Borda, se propone hacer el estudio de la Subversión en Colombia
para entender desde su perspectiva y experiencia los procesos de cambio social
en la historia de Colombia. Las ciencias sociales como la sociología permiten
identificar el orden existente y la forma como este se mantiene, según su
explicación, él hace el estudio representando a quienes el orden señorial,
señorial burgués y señorial social burgués ha causado injusticia, desigualdad,
inferioridad. Él representa a quienes se han perjudicado por el mantenimiento
del “statu quo”, considerando el
hacer una sociedad superior. Camilo Torres Restrepo es a quien el autor dedica
su estudio, siendo este personaje de la subversión en nuestro país, un símbolo
por su visión ideológica que engendro la cuarta subversión, el “neo- socialismo”.
Para conocer el proceso de los cambios sociales en la historia
de Colombia, Fals Borda emplea una serie de conceptos que hacen inteligible por
qué ocurre la subversión, término que no emplea únicamente en su acepción
etimológica común que alude a ser una amenaza. Esta palabra se conceptualiza
como una manifestación social que ocurre
por elementos incongruentes en el orden social establecido, manifestación que
trata de reconstruir la sociedad con un nuevo sistema de normas y valores, haciendo
nuevas pautas morales y revaluando las bases tradicionales, haciendo cambios,
pero hasta lo posible es un movimiento violento. La subversión en una sociedad,
en su historia, permite analizar las situaciones del conflicto social, que
pueden hacer una transición de un modo de vida a otro, o simplemente
manifestarse y suprimirse por el orden existente por la fuerza, en consecuencia una
frustración, pero que genera ajustes en el orden imperante. Las subversiones se
originan por normas, valores, tradiciones y pautas económicas que no se reflejan en el conjunto de la
sociedad. Las incongruencias e inconsistencias que se atisban en un orden por
quienes son científicos sociales o tienen la pericia de conocer el entorno
social; reconocen las injusticias, las desigualdades, las represiones que un
sector de la sociedad es víctima y que hacen parte de su experiencia. La
subversión, finalmente es una
sublevación rebelde y violenta ante un orden social, contra un modo de
vida específico en una región y de un pueblo en el que los valores, normas,
instituciones y técnicas configuran las dinámicas e interacciones sociales que
para otros son contrarías y luchan por cambiarlas. El orden social es dirigido
por un poder legítimo, que ante su no aceptación, pérdida de legitimidad, se
hace una lucha por reclamar el poder y se confronta con quienes lo detentan y
por quienes pretenden lograrlo. En esta lucha, confrontación entre distintos
sectores sociales, pueden ocurrir cambios en el “statu quo” y esos cambios se reflejan en el orden establecido. Las
revoluciones que pueden generar la subversión, son cambios compulsivos, en el
que los ajustes que se hacen al orden social, se hacen en corto tiempo. Los
actos de las subversiones en la historia se sustentan con utopías, complejos de
ideas que determinan actividades dirigidas al logro de cambiar el orden social
vigente, siendo en absoluto orientaciones que trascienden la realidad, un
discurso político e ideológico. La relatividad en las utopías, el no absoluto
de estas, se asemeja a ideales que son factibles con hacer cambios sociales. El
desencantamiento de las utopías, son el
no reflejo de lo que enuncian, es el no logro en los fines de la subversión, la
“entelequia” de lo que se propone la subversión no se cumple. La utopía en un
nuevo orden social, hace una acción política con discurso pero armada que niega
la palabra, pero asume la lucha con violencia desde una ideología que causa un
periodo de relativa inestabilidad que es
el resultado de una subversión.
El marco conceptual que presenta el libro la Subversión en
Colombia, es escueto para un sociólogo o un científico social como un
politólogo. Sin esta exposición de conceptos, la subversión en la historia
sería una narración o en el mejor de los casos para el lector común un buen
artículo en El Espectador, no un estudio científico, tampoco recomendable desde
la crítica o con la intención de invitar a la violencia para aquellos que aún
suponen que hace falta más conflicto armado y menos Estado de Derecho Social.
La historia de Colombia para el autor del libro, comienza con
un orden áulico, en el pasado la sociedad más avanzada en el territorio que hoy es
Colombia. El orden áulico comprende el espacio terrestre de las sabanas
cundiboyacense y la sociedad que
denominaban Muiscas, que previamente a la llegada de Gonzalo Jiménez de
Quesada, Sebastián de Belalcázar y Nicolás de Federman, se encontraba la
sociedad Muisca en un proceso de integración por el cacique de Funza. Sociedad
que se fraccionaba por lo Uzaques quienes dirigían las comunidades. Este orden
fue irrumpido por la doctrina de la iglesia católica y el sistema económico de
la encomienda. La primera subversión que surge contra este orden es por los
españoles quienes imponen su sistema de normas, valores, instituciones y
técnicas en una sociedad que aunque su sistema social se asemejaba mínimamente
al español logra instaurarse. La utopía religiosa desencantada por los propios
españoles que ejercen violencia a los indígenas, que los invaden y la tardanza
en reconocerlos como criaturas de Dios
por las Leyes de Indias causa un cambio en el orden social áulico, por un orden
señorial real. Quienes hacen la primera subversión son los españoles desde una
interpretación de los hechos y mientras invadían lograban habitar, comenzaron a
dominar pero sin confrontarse como milicias, no se sabe de batallas que
enfrentaron entre los conquistadores y los indígenas.
Las incongruencias e inconsistencias de este orden señorial
real causa en la población mestiza desobediencia con la elite local, los cuales
hacen intentos de independencia. El orden señorial impuesto es desafiado
finalizando la colonia con la Insurrección de los Comuneros, la Conspiración de
los Pasquines y el 20 de Julio de 1810, por la utopía liberal – democrática que
genera violencia entre los representantes de la corona en América, milicias, oidores, regidores, el virrey, por
otra parte los criollos hacendados y comerciantes con sus respectivos súbditos.
La violencia de la independencia logra el cambio de gobernantes, pero no del
orden señorial, según el autor manteniéndose las instituciones españolas con
ínfimas transformaciones.
La segunda subversión en Colombia ocurre en la postrimería de
la independencia, establecido el régimen republicano de los próceres, que se
caracteriza por la utopía liberal y es así denominada, la subversión que según
sí causo un cambio en el orden social, es por la incongruencia de un orden
señorial devoto todavía a la religión católica, una estructura que mantenía
privilegios como los que tenían los hidalgos, y que ante una ampliación
desmesurada de importaciones, la Sociedad Democrática y la Escuela Republicana a
mediados del siglo XIX integrada por jóvenes universitarios y campesinos quienes
según son testigos de un proceso incipiente de modernización del país, se
sublevan contra el orden señorial heredado de los españoles. La Sociedad
Democrática y la Escuela Republicana, es influenciadas por el utilitarismo Inglés
y el humanismo en su máxima expresión con las ideas de progreso, igualdad,
racionalidad, libertad entre otras, fue un movimiento que no se reconoce por el
uso de las armas o propiamente organizarse como movimiento para obtener el
poder violentamente, las dos asociaciones desprecian la religión católica como
al gobierno centralista, proponen libertad de prensa, educación y de religión.
La utopía liberal según Falls Borda, se manifiesta con violencia y armas cuando
la Sociedad Democrática se organizó según como guerrilla contra los conservadores
hacendados; terratenientes y gamonales, clases superiores de la sociedad. José
María Obando logra el poder por la subversión. Pero el desarrollo de la utopía,
la "entelequia" se interrumpe con Manuel María Mallarino y Mariano Ospina Rodríguez,
conservadores que afectados por la subversión genera un nuevo orden; el
Señorial Burgués. La subversión hace efecto aunque se mantienen elementos que
se conservar del orden anterior. El país continúa sin mayor progreso económico,
entre conflictos civiles violentos y cambios de constituciones, en la sociedad
dirigida por el orden señorial burgués se origina una clase media rural. En la
sociedad se presentan matices liberales y conservadores. Rafael Núñez junto con
Carlos Holguín y Miguel Antonio Caro logran el poder y el cambio de
constitución; el centralismo, la educación eclesiástica, la religión católica
hacen que se mantenga un orden señorial burgués pero religioso, con más
características tradicionales que las propias del renacimiento o la ilustración,
inclusive con poca influencia de la revolución industrial. La “Regeneración o
Catástrofe” de Rafael Núñez según es causante del conflicto político violento
denominado como la Guerra de los Mil Días, en el que es derrotado el partido Liberal
y Panamá se independiza de Colombia.
El socialismo, la utopía, es la tercera subversión en
Colombia. La acumulación tecnológica por el orden burgués, su no distribución,
el aumento de la desigualdad genera inconformismos en la clase media-baja,
urbano-rural. La prosperidad del orden es por la indemnización de Panamá que
generó una insipiente modernización tecnológica pero según descuidó el campo.
Rafael Uribe Uribe desde comienzos del siglo XX, es quien enfrenta al orden
imperante catalizando al partido Liberal, con tendencia al socialismo, pero es vencido al desafiar con un cambio en el orden
imperante. Los “Nuevos” círculos políticos, que se reunían en cafés como el
Windsor en Bogotá que menciona Fals Borda, entre quienes estaba Jorge Eliécer
Gaitán, Alberto Lleras Camargo, Gabriel Turbay entre otros discuten sobre ideas
socialistas, logrando después la primera presidencia de Alberto Lleras Camargo quien impulsa reformas como las agrarias, intervención del Estado en la economía que tuvo sus
comienzos con la “Revolución en marcha” que es la gestión política de Alfonso
López Pumarejo. Eduardo Santos logra la presidencia y hace matices entre
conservadores y liberales, permitiendo según a los dos partidos gobernar y
descontinuar las políticas liberales en marcha que cedieron el poder a Mariano
Ospina Pérez y después a Laureano Gómez según Falls Borda. Con la utopía
socialista, se generan organizaciones campesinas y proletarias, las cuales
pretendían mantener los derechos de los sindicatos, la posesión de tierras
entre otros beneficiarios. La muerte de Jorge Eliécer Gaitán y el orden burgués,
generan más violencia, un nuevo conflicto bipartidista, en el que la autoridad,
policía como el ejército están en función de mantener el “statu quo”. La sociedad con el “plebiscito” de 1957, se podría interpretar
que rechazó la violencia que generó el orden burgués y se reconoció una crisis
moral y religiosa, lográndose una tregua bipartidista con la dictadura del
general Gustavo Rojas Pinilla que fue en su comienzo ratificada por la elite conservadora y liberal.
En el “neo-socialismo”, cuarta subversión, intentan hacer un
orden que consideran pluralista por el surgimiento de varías guerrillas "insulares" que según son causadas por la exclusión del Frente Nacional y por la
frustración con el discurso recuren al uso de las armas, la violencia. El
partido Liberal liderado por Alfonso López Michelsen con el Movimiento Revolucionario
Liberal se propone para que converjan los descontentos de ese momento histórico
en esta subdivisión del partido pero finalmente no es posible. Camilo Torres
Restrepo hace el Frente Unido, aparato político que difiere de los partidos
tradicionales, en el que se consignan ideas socialistas que permitan dirigir a
la sociedad al progreso, la justicia e igualdad social, la no injerencia en los
asuntos internos del país por otros Estado, lo que denominan “anti-imperialismo”.
Camilo Torres hace uso en el discurso de la ideología socialista y la teología
cristina, generando una conciencia religiosa para solucionar los problemas
sociales que se expresa en el periódico El Frente Unido con los principios de
Jesús: amor, libertad, justicia, sabiduría… Según solían repetirse en la
publicación. Aunque Camilo Torres Restrepo no tuvo en cuenta un principio
importante, el perdón tan significativo en la muerte de Cristo y tan necesario
para la reconstrucción social y la reconciliación política en el país. Él hace una
nueva utopía, que es concomitante con los inconformismos que expresaban las
FARC, el M-19… Pretende hacer un nuevo orden social, con el discurso, con las
armas, con la violencia.
Orlando Fals Borda hace un estudio que permite observar en la
historia de Colombia a aquellos que han dirigido el país y de cómo en la
sociedad gobernada surgen movimientos a favor de un cambio, que por los
antagonismo, la exasperación, la violencia es un acto propio que puede frustrar
o derrotar. El autor coadyuvado al cambio social, propone para un quinto orden que
una vez finalice el Frente Nacional, se anticipe “la formulación de los
factores estabilizantes para el “statu
quo” y se transforme… Además enuncia que para lograr un cambio de un orden
más justo y con igualdad se hagan antivalores contra el orden establecido desde
la familia, el vecindario, la comunidad y diferentes grupos sociales, y una vez
logrado el cambio mantener el control de técnicas, tecnología, los modos de
producción.
La reseña “La Sociología de un Orden” no representa la opinión o el consentimiento oficial de la Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.