miércoles, 21 de julio de 2010

Vita Contemplativa y Príncipe

El Príncipe


Machiavelli, Niccolò
Alianza Editorial, 1981 p 134

Reseña, analítica

El político de Italia del renacimiento, es diferente al filósofo político de la Grecia clásica, y al político que gobierna en el siglo XXI. 

La expansión territorial y mantener los dominios según Maquiavelo, es lo esencial que todo príncipe debe tener en cuenta en el momento de gobernar. Los Príncipes eran reconocidos con privilegios; honores, placeres, beneficios, adulaciones, elogios de quiénes les servían con su conocimiento, de quienes obedecían como soldados y de los sirvientes que trabajaban y laboraban por el principado.

Los príncipes de la Europa renacentista preocupados por ufanase de las glorias de su ejército o milicia, por los nuevos dominios de territorios y nuevos súbditos, son los actores de una historia que es dirigida por personas que se dedicaron a aprender, observar y con su razón elaboraron opúsculos para orientar los destinos de las ciudades, imperios principados y repúblicas.

El opúsculo de Nicolas Maquiavelo, donde escribe sus ideas de cómo debe gobernar un príncipe, se convierten en un paradigma para la teoría política a diferencia de otras épocas  En la Grecia clásica la política correspondía a quiénes se dedican a la búsqueda del conocimiento, lo bello y los asuntos administrativos de la ciudad, pero el fin de la la política era la justicia según Platón. Su vida activa sólo era aprobada si lo que hacen es justo y bueno, virtuoso para hacer a la polis excelente. En la Edad Media los designios de Dios hacen que la legitimidad sea tradicional y dependa del sirviente, del feudo y que el  monarca con la voluntad divina gobierne y se comporte según una ética y moral cristiana. Pero el cambio político ocurre en el renacimiento cuando se le recomienda al príncipe o al gobernante habilidades para mantener la fortuna de conservar sus dominios con prudencia y experiencia. En el renacimiento la virtud no es la correcta manera de asumir una ética, como la enseñaron los griegos, y lo enseña el clero en la Edad Media según el cristianismo que hacen una catequesis para la moral y para gobernar como Dios manda. La virtud del príncipe del renacimiento es según cómo el Príncipe aprovecha  las oportunidades, y hace acciones sin importar si son buenas o malas con tal mantengan la conservación de los dominios con el fin de vivir en fortuna. El príncipe virtuoso para Maquiavelo es quién conoce a su pueblo, su ejército, los territorios, tiene amigos y hace artificios para ‘vencer con la fuerza o con el engaño, hacerse amar y temer por los pueblos, seguir y respetar a los soldados, destruir a quienes te pueden o deben hacer daño, renovar con nuevos modos el orden de las cosas, ser severo y apreciado, magnánimo y liberal, disolver la milicia infiel y a príncipes de forma que te recompensen con cortesía solicita o que lo piensen antes de hacer daño’ pag57.

El aporte de Maquiavelo a la teoría política permite entender que las acciones en la política no siempre se reflejan en una especifica moral y ética, y que el poder que ejercen los gobernantes se puede ejecutar a partir de principios que siendo malos o buenos hacen detentar lo asuntos administrativos, jurídicos y legislativos de un Estado. La política se define por las enseñanzas de Grecia y Roma clásicas, de periodos históricos como el renacimiento, la ilustración y los siglos XIX, XX y XXI. El aporte de Maquiavelo a la teoría política es un paradigma como otros postulados que son los protagonistas de la historia política que hacen actuar a quienes ambicionan el poder. Los que gobiernan se preocupan por el reconocimiento y la fortuna, los que tienen como deseo conocer la naturaleza de los asuntos humanos se preocupan por explicar lo que receptan sus sentidos e entiende la razón y pueden hacer legítimo o ilegitimo a los gobernantes como orientan a la humanidad al logro de ideales.

La reseña Vita Contemplativa y Principe no representa la opinión o el consentimiento oficial de la Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales. 

Toda Nación


¿Qué es el tercer Estado?

Sieyès, Emmanuel.
Editorial Aguilar, 1973 p 119

Reseña, analítica

Es entendido que el Estado puede ser gobernado por un príncipe que garantiza junto con su nobleza y súbditos bienestar, comercio y paz. Pero los asuntos económicos, la actividad del trabajo no es realizada por la nobleza, la aristocracia  y la monarquía. Los trabajos del campo, la industria, los comerciantes y los profesionales en artes liberales y ciencias son quienes hacen la existencia de una nación. Su importancia para la subsistencia de todo un Estado hace que adquieran derechos civiles y se ilustren para ser parte y elaborar la legislación como en asumir los asuntos para dirigir la nación. Incluir en los asuntos políticos a una clase que antaño vivió supeditada a los asuntos del monarca y la nobleza es la propuesta de Emmanuel Sieyes.

Sieyes es un abate que pertenece a la nobleza; la religión junto con la toga y la espada conforman una confraternidad que tiene membrecía para decidir en las legislaciones y las decisiones administrativas de un Estado. Los nobles para su propio provecho hacen la legislación para el beneficio de sus intereses. La clase privilegiada que el menciona es la noble que subsiste por terceros que son excluidos de la acción política. Para cambiar esta situación, la igualdad es lo que resalta el abate francés, quien propugna por una reforma para reconocer el tercer estado, que hace “dignos a los hombres” y resalta la importancia de su existencia subestimando el orden noble o aristocrático como también la vida del monarca. La igualdad que enuncia es la de considerar en los asuntos públicos al tercer orden, asuntos que pertenecen a todos, que además estarían amparados por la ley, que los reconoce no como súbditos, pero sí como ciudadanos a los que se les garantiza la tenencia de la propiedad, de una vida privada, permitiendo el desarrollo del capitalismo.

La nación como la define Sieyes "es el conjunto de asociados que viven bajo una ley común y representados por una misma legislatura" , es la que debe hacer la La ley  y según sus  designios los que deben orientar los asuntos políticos del Estado que se originan en la voluntad de la nación, quienes gozan de participación democrática en la asamblea que legisla y son portadores de derechos civiles que los reconoce como ciudadanos con un vínculo jurídico que es su nacionalidad. 



Según el abate, los nacionales hacen una constitución, y no se imita de otras. Los nacionales deben diseñar la constitución según sus necesidades y sus asuntos, deben innovar para ser ejemplares. La constitución regula la organización y funciones del cuerpo legislativo y regula los diferentes cuerpos activos. La ley fundamental es la voluntad nacional que sólo se modifica si su voluntad lo manifiesta. El propósito de la constitución es el control del poder que evita los abusos que afronta el tercer estado que hace empoderamiento de las ideas de libertad, la igualdad, fraternidad y la justicia. En palabras de Sieye “la nación pertenece al derecho natural y el derecho positivo pertenece el gobierno” con lo cual se infiere que la voluntad de los individuos es buena como su naturaleza y que el poder corrompe a los gobernados los cuales ante la virtud y la fortuna requieren de límites que protejan la voluntad nacional.

Emmanuel Sieyes entiende la moral que hace libre al esclavo, que se hace pública con el calendario gregoriano, con quien muere en la cruz. Igualdad con la que dios ama a los hombres, a partir de la secularización los inspira en el humanismo, los ilustra y los hace entender que todos somos iguales ante la ley y que los problemas políticos, económicos y sociales no corresponden únicamente al príncipe corresponden a todos.


La reseña Toda Nación no representa la opinión o el consentimiento oficial de la Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

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