miércoles, 21 de julio de 2010

Toda Nación


¿Qué es el tercer Estado?

Sieyès, Emmanuel.
Editorial Aguilar, 1973 p 119

Reseña, analítica

Es entendido que el Estado puede ser gobernado por un príncipe que garantiza junto con su nobleza y súbditos bienestar, comercio y paz. Pero los asuntos económicos, la actividad del trabajo no es realizada por la nobleza, la aristocracia  y la monarquía. Los trabajos del campo, la industria, los comerciantes y los profesionales en artes liberales y ciencias son quienes hacen la existencia de una nación. Su importancia para la subsistencia de todo un Estado hace que adquieran derechos civiles y se ilustren para ser parte y elaborar la legislación como en asumir los asuntos para dirigir la nación. Incluir en los asuntos políticos a una clase que antaño vivió supeditada a los asuntos del monarca y la nobleza es la propuesta de Emmanuel Sieyes.

Sieyes es un abate que pertenece a la nobleza; la religión junto con la toga y la espada conforman una confraternidad que tiene membrecía para decidir en las legislaciones y las decisiones administrativas de un Estado. Los nobles para su propio provecho hacen la legislación para el beneficio de sus intereses. La clase privilegiada que el menciona es la noble que subsiste por terceros que son excluidos de la acción política. Para cambiar esta situación, la igualdad es lo que resalta el abate francés, quien propugna por una reforma para reconocer el tercer estado, que hace “dignos a los hombres” y resalta la importancia de su existencia subestimando el orden noble o aristocrático como también la vida del monarca. La igualdad que enuncia es la de considerar en los asuntos públicos al tercer orden, asuntos que pertenecen a todos, que además estarían amparados por la ley, que los reconoce no como súbditos, pero sí como ciudadanos a los que se les garantiza la tenencia de la propiedad, de una vida privada, permitiendo el desarrollo del capitalismo.

La nación como la define Sieyes "es el conjunto de asociados que viven bajo una ley común y representados por una misma legislatura" , es la que debe hacer la La ley  y según sus  designios los que deben orientar los asuntos políticos del Estado que se originan en la voluntad de la nación, quienes gozan de participación democrática en la asamblea que legisla y son portadores de derechos civiles que los reconoce como ciudadanos con un vínculo jurídico que es su nacionalidad. 



Según el abate, los nacionales hacen una constitución, y no se imita de otras. Los nacionales deben diseñar la constitución según sus necesidades y sus asuntos, deben innovar para ser ejemplares. La constitución regula la organización y funciones del cuerpo legislativo y regula los diferentes cuerpos activos. La ley fundamental es la voluntad nacional que sólo se modifica si su voluntad lo manifiesta. El propósito de la constitución es el control del poder que evita los abusos que afronta el tercer estado que hace empoderamiento de las ideas de libertad, la igualdad, fraternidad y la justicia. En palabras de Sieye “la nación pertenece al derecho natural y el derecho positivo pertenece el gobierno” con lo cual se infiere que la voluntad de los individuos es buena como su naturaleza y que el poder corrompe a los gobernados los cuales ante la virtud y la fortuna requieren de límites que protejan la voluntad nacional.

Emmanuel Sieyes entiende la moral que hace libre al esclavo, que se hace pública con el calendario gregoriano, con quien muere en la cruz. Igualdad con la que dios ama a los hombres, a partir de la secularización los inspira en el humanismo, los ilustra y los hace entender que todos somos iguales ante la ley y que los problemas políticos, económicos y sociales no corresponden únicamente al príncipe corresponden a todos.


La reseña Toda Nación no representa la opinión o el consentimiento oficial de la Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

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