Los Relatos de Primo
Levi, Jean Améry y Victor E. Frankl.
Reseña, analítica
No es consecuencia del azar que una persona sea víctima, pero aún así tampoco eligió
tener esta condición por la violación de
sus derechos fundamentales, a pesar de esto muchos de los que han sobrevivido a
los horrores de la tortura, a partir de sus testimonios, cuentan sobre sus experiencias
que estas fueron por causas que ellos nunca antes habían pensado, quizás la
estructura social en la que vivían antes al horror, permitía que algo así
ocurriera debido ha que fueron dominados por otras ideas, por otra
ideología, las cuales no tenían en cuenta la dignidad de ellos, de los que se
volvieron víctimas, que siendo pocos los que lograron sobrevivir debido a las
estructuras que legitimaban la muerte durante la Segunda Guerra Mundial, como
otros tratos inhumanos durante aquel periodo, dentro de los pocos
sobrevivientes, algunos hacen una narración en donde su testimonio puede
entenderse desde lo subjetivo, por ser un relato personal y único como víctima,
que no es en conjunto un relato de las víctimas. Lo cierto es que su condición
de victimas resulta por la violación de los derechos humanos, lo cual deja de convertirse en un sufrimiento personal, como lo que han sufrido sea
algo único y particular para tener una connotación que se entiende desde una
serie de principios y valores que para todos son validos y que hacen parte de
la misma existencia como son inherentes a la naturaleza además que ninguna
ideología puede sobreponerse. Pero los derechos humanos dejan de ser
validos cuando es legítima una ideología y una estructura distinta en la que no
existe el respeto, ni la dignidad entre otros valores que no tienen vigencia y
que según este tipo de estructura tratan de hacer que quienes viven bajo su domino
no puedan vivir en libertad, es por eso que las víctimas son por causas estructurales
que hacen que fuera así algo que nunca quisieron vivir.
Los relatos de todas
las víctimas son objetivos cuando se entienden desde la perspectiva de los
derechos humanos, por lo tanto cada ser humano que sufre por esto, es como si "se cometiera un crimen contra toda la humanidad", pero después que Emmanuel Kant
había planteado sus postulados filosóficos, como la reflexión anterior, en la década de los 30’s en el siglo XX no
habían sido probablemente conocidos, aceptados y entendidos por todos, por lo
menos por toda la humanidad incluyendo Alemania y otras "potencias del eje", en
donde ideas fascistas y nacionalistas fundamentaron un régimen totalitario y
autoritario que quería ser superior, no únicamente por su raza, si no que era
también para mantener la unidad del Estado como lograr su expansión. Y se
pretendió además que desde esta perspectiva otros no merecían vivir y no fueran parte de un
proyecto en el que se proponen un mundo con una raza pura. Desde esta
perspectiva las ideas fascistas y nacionalistas hacen a las víctimas de la
Segunda Guerra Mundial, y se entiende la condición de victimario desde un punto
de vista objetivo, porque viola los derechos humanos, por lo tanto es a partir
de la ideología como su estructura que las ideas fascistas y nacionalistas
hacen comprensibles los actos de los victimarios, como se identifican las
características de la Zona Gris que habla en su relato Primo Levi.
Los relatos de Primo Levi, Jean Améry y Victor E. Frankl, que son motivo de
análisis de esta reseña, todos víctimas del régimen Nazi, cada uno de ellos piensa
que lo que cuentan en su relato es subjetivo, pero cuando se entiende desde la
ideología fascista, el nacionalismo como la estructura que hace, reflexionada
desde los derechos humanos, dejan de ser un relato subjetivo, y es así como se
entiende que no existe justificación para lo que ocurrió, pero si se observa
desde un punto de vista fascista y nacionalista puede que la justificación de
lo que ocurrió sea válida, sin que sea motivo de hacer una argumentación al
respecto, desde las estructuras y lo que hace que unos sean víctimas y que
otros se comportaron como victimarios.
¿Hasta qué punto ha muerto y no volverá
al mundo el campo de concentración así como han muerto la esclavitud o el
código de los duelos? ¿hasta qué punto ha vuelto o está volviendo? ¿Qué podemos
hacer cada uno de nosotros para que en este mundo preñado de amenazas, ésta, al
menos, desparezca? Primo Levi Los Hundidos y Los Salvados
Pero si se piensa
sobre el riesgo, de que se vuelva repetir algo así como lo ocurrido durante
la Segunda Guerra Mundial, principalmente los campos de concentración, que el
riesgo está cuando implícitamente en el discurso político se pretende hacer una
justificación de la muerte y de la opresión, como propone un proyecto político
ideológico que se convierte en dogma, probablemente con la intención de
beneficiar a unos pocos y hacer que muchos se convenzan en función de una única
y absoluta idea. Se puede entender por eso, que lo ocurrido en la Segunda
Guerra Mundial se repite no siempre con la pretensión de hacer un estado
fascista, pero sí cuando se han justificado guerras, crímenes de lesa humanidad
y genocidios, que es una preocupación que manifiestan los autores de los
relatos que fueron víctimas de la Segunda Guerra Mundial, y por qué aún se repiten casos de violación de
derechos humanos, y por qué sigue siendo algo latente la justificación de su
violación, será por el discurso político cuando pretende hacer uso de
ideológicas para dominar y hacer un
cambio en las estructuras que justifican la violación de derechos humanos.
Me he limitado casi con exclusividad a
los Lager nacionalsocialistas, porque son sólo éstos los que he conocido por
experiencia propia(…)Además, hasta el momento en que escribo y, no obstante el
horror de Hiroshma y Nagasaki, la vergüenza de los Gulag, la inútil y
sangrienta campaña en Vietnam, el auto genocidio de Camboya, los desaparecidos
en la Argentina, y las muchas guerras atroces y estúpidas a que hemos venido asistiendo,
el sistema de campos de concentración nazi continúa siendo un unicum, en cuanto
a magnitud y calidad(…) En resumen ¿no habíamos tratado de librarnos de todos
ese horror dando por sentado que se trataba de cosas de otros tiempos?Primo
Levi Los Hundidos y Los Salvados
Primo Levi afirma
en su relato “Los Hundidos y Los Salvados” que los victimarios siempre le
dijeron que por más que sobrevivan nadie creería lo que les pasó y que la
victoria no sería contra un enemigo armado como lo eran las tropas aliadas que
ganaron la guerra, pero sí que eran más enemigos de los judíos, los gitanos y todo
aquel que por motivos raciales fue condenado a sufrimientos y a la muerte, por lo tanto fue considerado por ellos como una
victoria lo que les pasó a las víctimas. Se puede entender que era
secundario un deseo de expansión, y que principalmente lo que se pretendía era
la exterminación de un sector de la población a los que creían diferentes, fue
tanta la pretensión de eliminarlos que mientras las tropas aliadas avanzaban
los campos de concentración que eran alcanzados fueron evacuados antes de que
llegaran, en muchos caso destruidos y todos los que estaban
ahí como “prisioneros” eran trasladados a campos de concentración en territorio
Alemán, o cuando no alcanzaban eran completamente eliminados quienes ahí
estaban, tanto ellos como los documentos. Los campos que lograron encontrar sin
que fueran destruidos y en los que aún había prisioneros fueron excepciones que
según lo que se cuenta no debieron quedar, como museos, como lo son hoy en día.
Lo ocurrido en
Alemania es por un discurso en el que se hace uso de una ideológica que domina y
manipula, que construyó una estructura en la que se justifica la muerte como
tratos inhumanos, pero también desde el discurso se pretendió que la misma
economía funcionara con mano de obra esclava cambiando las relaciones de
producción, en donde lo que producían quienes fueron privados de la libertad
era para beneficio de un Estado expansionista. Pero al parecer gran parte de la
industria que se generó durante el periodo entre guerra aún sigue, por eso es
increíble como la empresa que construyó los hornos crematorios masivos aún
estaba funcionando en 1975, la Topf de Wiesbaden, pero con un propósito civil
fúnebre, más no continuaba como una herramienta de exterminio. Es decir que la
estructura que se construyó desde el discurso, en este caso por parte de unos
líderes, estableció todo un modelo económico en el que la esclavitud era
permitida y a su vez duraba mientras se expandían y hasta que ganaran
la guerra. Con tal al parecer no sólo sirvió el asenso de los Nazis al poder
para hacer su proyecto político y Estatal, también permitió que se generaran
nuevas industrias como impulsar las que existían.
Es así como la estructura social además también creó ciertos privilegios para quienes
fueron condenados a los campos de exterminio y de concentración, según Levi,
Améry y Frankl, algunos eran privilegiados en no morir
primero, en ser asignados a trabajos forzosos y otros siendo judíos en este
caso a ser capos, que se definen como quien goza de mando dentro de las
cuadrillas de “prisioneros” según los cuales tenían derecho a comer más, eran algunos mucho más crueles que los mismos Nazis, se debían someter a su obediencia y a cumplir con lo que mandaban. Levi hace en
su relato una descripción según la cual dentro de los campos habían categorías
según el tipo de “prisionero” en donde las personas ilustradas, en este caso él
los denomina “prisioneros políticos” tenían más posibilidades de sobrevivir.
Quienes al final sobrevivieron y pudieron contar bien lo que paso eran los
“prisioneros políticos” que muchos eran partisanos que hacían resistencia al
régimen Nazi y a quienes según Levi se les permitió tener apuntes como escribir
durante el tiempo que permanecieron ahí. Otros privilegiados, los capos que son quienes mandaban en las cuadrillas de prisioneros, según por su
carácter eran escogidos para que fueran quienes imponían ordenes. A partir del tema de los privilegiados en el
campo de concentración, se hace análisis
de la solidaridad que podía existir en una situación así, en donde al parecer
sobrevivía el más fuerte y donde quién se atreviera a salvar de la muerte la
vida del otro podía sufrir lo mismo, tanto así como en el relato de Victor E.
Frankl donde el afirma que estaba prohibido intentar ayudar a quien quería suicidarse. Y todo eran más una lucha por la
sobrevivencia donde los zapatos que no utilizaba quien muere, el pan que no se
comió y la ropa que ya no lo abriga eran objetos por los cuales los prisioneros
se apropiaban para su uso, según lo que cuentan los relatos.
De forma muy
diferente cuenta su relato Jean Amèry, a diferencia de Primo Levi, quien
menciona lo que le ocurrió teniendo como
eje central la tortura y como esto causo en él un trauma, el cual define con
carácter atroz como una experiencia que agota todas las posibilidades de dolor
físico, haciendo la reflexión que era algo que ocurría con mayor frecuencia
antes del siglo XVIII, pero que aún después de la segunda guerra mundial sigue
ocurriendo.
Durante estos decenios, ciertamente, no
sólo se ha torturado en Vietnam. No quiero ni imaginar cuál será la situación
en las cárceles sudafricanas, angoleñas o congolesas. Pero sé, y es probable
que el lector también lo sepa, cómo se las gastaban en los calabozos de la
Argelia francesa entre 1956 y 1963. Jean
Améry Más allá de la culpa y la expiación.
Lo que según hace
necesaria la tortura en prejuicio de la víctima, es que al delatar, hace que se
disminuya la intención de rebelión de la conciencia, por consiguiente aminora
todo intento de organización para conjurar. Según Amèry, en este caso para él, no se puede hablar de
“banalidad del mal” porque son acontecimientos que desafían, que son fuera de
lo normal, ni mucho menos son triviales, son importantes como la intención de
evitar que sucedan o por lo menos que no se repitan. Esta refutación hace alusión a Hanna Arendt, según en el libro que ella escribe sobre el juicio a Eichmann, para él esto no es
banal porque saca a las personas de su vida normal, rompe con rutinas, con lo
cotidiano, por lo tanto no tiene que entenderse así como algo banal, como algo
que a pesar de la violencia que hay en el mundo es preocupante, como los
discursos con ideologías que hacen una estructura en donde la tortura es
justificada. Él cuenta que al momento de su captura, fue como comprar un periódico; según el acto que antecede a leer su contenido, después la realidad que
presentan en las páginas, fue lo que él vivió, lo que después ve como si fueran
noticias, lo cual supone que quién no ha vivido algo semejante, debe para
comprender eso que él sí vivió, tener imaginación, que él nunca llego a pensar
antes de comprar el periódico, que sería torturado y que podía sobrevivir aquel
flagelo.
“En todo caso me
comporte como el hombre que compra un periódico, y. como era previsible, hablé”
Jean Améry Más allá de la culpa y la
expiación.
Por su parte
Victor E. Frankl hace la narración de su relato en algunos momentos mencionando
la situación que estaba viviendo a partir de un análisis psicólogo. Según él
desde el principio cada “prisionero” tenía la oportunidad de mentir sobre su
nombre y su profesión, con tal cada uno era tatuado con un número que lo
identificaba, además lo llevaba siempre en la prenda que vestían. El mentir
sobre el nombre y la profesión no significaba nada, porque de nada servían
dentro del campo cuando ningún miembro de la SS o los capos estaban dispuestos a
aprendérselo, como el tener una profesión tampoco le permitía algún tipo de
estatus. Cuenta que desde el primer
momento que ingreso al campo el único pensamiento que lo animaba a mantenerse
con vida era volver con su familia. Él
menciona que los “prisioneros” perdían
todos sus escrúpulos en los campos, debido a la sobrevivencia y lo que esto representaba
que era una lucha diaria en donde la muerte de otros podía ser beneficioso para
algunos que podían comer más, tener más cigarrillos y así intercambiarlos por
otros bienes que eran únicamente comida,
como lo era la ropa o los zapatos. Esto lo hacían con los capos, quienes eran
los jefes de cuadrillas de “prisioneros”. Por otra parte cuenta que, el que se
fumaba todos los cigarrillos significa que no tenía ningún motivo para querer
vivir más, pues el tener cigarrillos, acumularlos, le permitía con mínimo vivir
mejor porque podía intercambiarlos con cosas que necesitaba; comida, ropa... Desde su perspectiva psicológica Frankl divide en tres partes su
sufrimiento, cuando lo internaron, su permanencia en el campo y la liberación.
La primera parte la caracteriza con un Shock, el cual fue para el como un
cambio repentino en el que se le impuso una forma de vida de “prisionero”. Pero algo particular que él cuenta en esta
primera parte es lo que significa un “musulmán”
que era usual para referirse a las personas más demacradas.
¿Sabéis a quién llamamos aquí musulmán? Al que
tiene un aspecto miserable, por dentro y por fuera, enfermo y demacrado y es
incapaz de realizar trabajos duros por más tiempo: ése es un “musulmán” Victor
E. Frankl. EL Hombre en Busca de Sentido
La segunda parte
en el campo de concentración, él caracteriza este momento con un sentir de
muerte emocional y de apatía. La situación que vivían diferente a lo que vivían
antes generaba en ellos un pensamiento y emoción de nostalgia constate en la
que añoraban estar con su familia y de estar en su casa. También debido a que
era una situación a la que nunca como “prisioneros” se lograron adaptar causaba
en ellos repugnancia a todo lo que les rodeaba, como una constante percepción
de fealdad. Según él junto con otro compañero que estudiaron psicoanálisis lo
que estaban viviendo les causaba una regresión, en la que su vida mental y
física estaba en un constante volver sobre un estado primitivo. Por eso todos
los deseos que tenían y que no podían satisfacer hacían presencia en sus sueños.
En la última parte cuando fueron liberados cuenta que era poca la felicidad que
sentían, no eran contentos, según perdieron la capacidad para estar alegres,
lo cual sólo cuando se recuperaron pudieron sentir tranquilidad. Desde su
análisis los “prisioneros” que lograron sobrevivir sintieron
despersonalización, que su vida ya no tenía las mismas emociones, y que todo
fue una pesadilla y lo que sentían de nuevo como libertad era un sueño.
Victor E. Frankl
a excepción de los demás no hace ninguna alguna alusión a violaciones de
derechos humanos que ocurrieron después de la Segunda Guerra Mundial, pero se
puede inducir por lo que él cuenta que al igual que Primo Levi, Jean Améry,
sienten aversión a que eso se repita. Lo que más impresiona de los tres relatos
es que parece que al recordar ellos lo que ocurrió lo cuentan como algo
estático, no parece que la realidad cambiara, probablemente sí sus vidas, pero
lo objetivo, que los derechos humanos aún se violan es lo que en el lector hace
una sensación de que el tiempo no pasara, como si no se oxidaran los alambres
de púas, como si la limpieza con la que se deben conservar los museos que fueron
esos campos de concentración, de exterminio, los que aún se conservan,
mantuviera intacto eso que ellos vivieron, no por el hecho de que todos no fueron
demolidos, pero sí por qué aún se violan los derechos humanos.
“Mientras
que posteriormente, en el artículo sobre mi condición de judío creí comprender
que la dignidad es el derecho a la vida concedido por la sociedad”(…) “El informe del prisionero nº
119.104: ensayo psicológico” Victor E. Frank
La reseña “Las Víctimas de los Nazi y sus Relatos en la Zona Gris” no representa la opinión o el consentimiento oficial de la Pontificia
Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones
Internacionales.
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