miércoles, 30 de julio de 2014

Las Víctimas de los Nazi y sus Relatos en la Zona Gris.

Los Relatos de Primo Levi, Jean Améry y Victor E. Frankl.


Reseña, analítica



No es consecuencia del azar que una persona sea víctima, pero aún así tampoco eligió tener esta condición por la violación de sus derechos fundamentales, a pesar de esto muchos de los que han sobrevivido a los horrores de la tortura, a partir de sus testimonios, cuentan sobre sus experiencias que estas fueron por causas que ellos nunca antes habían pensado, quizás la estructura social en la que vivían antes al horror, permitía que algo así ocurriera debido ha que fueron dominados por otras ideas, por otra ideología, las cuales no tenían en cuenta la dignidad de ellos, de los que se volvieron víctimas, que siendo pocos los que lograron sobrevivir debido a las estructuras que legitimaban la muerte durante la Segunda Guerra Mundial, como otros tratos inhumanos durante aquel periodo, dentro de los pocos sobrevivientes, algunos hacen una narración en donde su testimonio puede entenderse desde lo subjetivo, por ser un relato personal y único como víctima, que no es en conjunto un relato de las víctimas. Lo cierto es que su condición de victimas resulta por la violación de los derechos humanos, lo cual deja de convertirse en un sufrimiento personal, como lo que han sufrido sea algo único y particular para tener una connotación que se entiende desde una serie de principios y valores que para todos son validos y que hacen parte de la misma existencia como son inherentes a la naturaleza además que ninguna ideología puede sobreponerse. Pero los derechos humanos dejan de ser validos cuando es legítima una ideología y una estructura distinta en la que no existe el respeto, ni la dignidad entre otros valores que no tienen vigencia y que según este tipo de estructura tratan de hacer que quienes viven bajo su domino no puedan vivir en libertad, es por eso que las víctimas son por causas estructurales que hacen que fuera así algo que nunca quisieron vivir.  

Los relatos de todas las víctimas son objetivos cuando se entienden desde la perspectiva de los derechos humanos, por lo tanto cada ser humano que sufre por esto, es como si "se cometiera un crimen contra toda la humanidad", pero después que Emmanuel Kant había planteado sus postulados filosóficos, como la reflexión anterior, en la década de los 30’s en el siglo XX no habían sido probablemente conocidos, aceptados y entendidos por todos, por lo menos por toda la humanidad incluyendo Alemania y otras "potencias del eje", en donde ideas fascistas y nacionalistas fundamentaron un régimen totalitario y autoritario que quería ser superior, no únicamente por su raza, si no que era también para mantener la unidad del Estado como lograr su expansión. Y se pretendió además que desde esta perspectiva  otros no merecían vivir y no fueran parte de un proyecto en el que se proponen un mundo con una raza pura. Desde esta perspectiva las ideas fascistas y nacionalistas hacen a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, y se entiende la condición de victimario desde un punto de vista objetivo, porque viola los derechos humanos, por lo tanto es a partir de la ideología como su estructura que las ideas fascistas y nacionalistas hacen comprensibles los actos de los victimarios, como se identifican las características de la Zona Gris que habla en su relato Primo Levi. 


Los relatos de Primo Levi, Jean Améry y Victor E. Frankl, que son motivo de análisis de esta reseña, todos víctimas del régimen Nazi, cada uno de ellos piensa que lo que cuentan en su relato es subjetivo, pero cuando se entiende desde la ideología fascista, el nacionalismo como la estructura que hace, reflexionada desde los derechos humanos, dejan de ser un relato subjetivo, y es así como se entiende que no existe justificación para lo que ocurrió, pero si se observa desde un punto de vista fascista y nacionalista puede que la justificación de lo que ocurrió sea válida, sin que sea motivo de hacer una argumentación al respecto, desde las estructuras y lo que hace que unos sean víctimas y que otros se comportaron como victimarios. 



¿Hasta qué punto ha muerto y no volverá al mundo el campo de concentración así como han muerto la esclavitud o el código de los duelos? ¿hasta qué punto ha vuelto o está volviendo? ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para que en este mundo preñado de amenazas, ésta, al menos, desparezca? Primo Levi Los Hundidos y Los Salvados

Pero si se piensa sobre el riesgo, de que se vuelva repetir algo así como lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, principalmente los campos de concentración, que el riesgo está cuando implícitamente en el discurso político se pretende hacer una justificación de la muerte y de la opresión, como propone un proyecto político ideológico que se convierte en dogma, probablemente con la intención de beneficiar a unos pocos y hacer que muchos se convenzan en función de una única y absoluta idea. Se puede entender por eso, que lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial se repite no siempre con la pretensión de hacer un estado fascista, pero sí cuando se han justificado guerras, crímenes de lesa humanidad y genocidios, que es una preocupación que manifiestan los autores de los relatos que fueron víctimas de la Segunda Guerra Mundial, y  por qué aún se repiten casos de violación de derechos humanos, y por qué sigue siendo algo latente la justificación de su violación, será por el discurso político cuando pretende hacer uso de ideológicas para dominar y hacer un cambio en las estructuras que justifican la violación de derechos humanos.


Me he limitado casi con exclusividad a los Lager nacionalsocialistas, porque son sólo éstos los que he conocido por experiencia propia(…)Además, hasta el momento en que escribo y, no obstante el horror de Hiroshma y Nagasaki, la vergüenza de los Gulag, la inútil y sangrienta campaña en Vietnam, el auto genocidio de Camboya, los desaparecidos en la Argentina, y las muchas guerras atroces y estúpidas a que hemos venido asistiendo, el sistema de campos de concentración nazi continúa siendo un unicum, en cuanto a magnitud y calidad(…) En resumen ¿no habíamos tratado de librarnos de todos ese horror dando por sentado que se trataba de cosas de otros tiempos?Primo Levi Los Hundidos y Los Salvados

Primo Levi afirma en su relato “Los Hundidos y Los Salvados” que los victimarios siempre le dijeron que por más que sobrevivan nadie creería lo que les pasó y que la victoria no sería contra un enemigo armado como lo eran las tropas aliadas que ganaron la guerra, pero sí que eran más enemigos de los judíos, los gitanos y todo aquel que por motivos raciales fue condenado a sufrimientos y a la muerte, por lo tanto fue considerado por ellos como una victoria lo que les pasó a las víctimas. Se puede entender que era secundario un deseo de expansión, y que principalmente lo que se pretendía era la exterminación de un sector de la población a los que creían diferentes, fue tanta la pretensión de eliminarlos que mientras las tropas aliadas avanzaban los campos de concentración que eran alcanzados fueron evacuados antes de que llegaran, en muchos caso destruidos y todos los que estaban ahí como “prisioneros” eran trasladados a campos de concentración en territorio Alemán, o cuando no alcanzaban eran completamente eliminados quienes ahí estaban, tanto ellos como los documentos. Los campos que lograron encontrar sin que fueran destruidos y en los que aún había prisioneros fueron excepciones que según lo que se cuenta no debieron quedar, como museos, como lo son hoy en día.


Lo ocurrido en Alemania es por un  discurso en el  que se hace uso de una ideológica que domina y manipula, que construyó una estructura en la que se justifica la muerte como tratos inhumanos, pero también desde el discurso se pretendió que la misma economía funcionara con mano de obra esclava cambiando las relaciones de producción, en donde lo que producían quienes fueron privados de la libertad era para beneficio de un Estado expansionista. Pero al parecer gran parte de la industria que se generó durante el periodo entre guerra aún sigue, por eso es increíble como la empresa que construyó los hornos crematorios masivos aún estaba funcionando en 1975, la Topf de Wiesbaden, pero con un propósito civil fúnebre, más no continuaba como una herramienta de exterminio. Es decir que la estructura que se construyó desde el discurso, en este caso por parte de unos líderes, estableció todo un modelo económico en el que la esclavitud era permitida y a su vez duraba mientras se expandían y hasta que ganaran la guerra. Con tal al parecer no sólo sirvió el asenso de los Nazis al poder para hacer su proyecto político y Estatal, también permitió que se generaran nuevas industrias como impulsar las que existían. 


Es así como la estructura social además también creó ciertos privilegios para quienes fueron condenados a los campos de exterminio y de concentración, según Levi, Améry y  Frankl, algunos eran privilegiados en no morir primero, en ser asignados a trabajos forzosos y otros siendo judíos en este caso a ser capos, que se definen como quien goza de mando dentro de las cuadrillas de “prisioneros” según los cuales tenían derecho a comer más, eran algunos mucho más crueles que los mismos Nazis, se debían someter a su obediencia y a cumplir con lo que mandaban. Levi hace en su relato una descripción según la cual dentro de los campos habían categorías según el tipo de “prisionero” en donde las personas ilustradas, en este caso él los denomina “prisioneros políticos” tenían más posibilidades de sobrevivir. Quienes al final sobrevivieron y pudieron contar bien lo que paso eran los “prisioneros políticos” que muchos eran partisanos que hacían resistencia al régimen Nazi y a quienes según Levi se les permitió tener apuntes como escribir durante el tiempo que permanecieron ahí. Otros privilegiados, los capos que son quienes mandaban en las cuadrillas de prisioneros, según por su carácter eran escogidos para que fueran quienes imponían ordenes.  A partir del tema de los privilegiados en el campo de concentración,  se hace análisis de la solidaridad que podía existir en una situación así, en donde al parecer sobrevivía el más fuerte y donde quién se atreviera a salvar de la muerte la vida del otro podía sufrir lo mismo, tanto así como en el relato de Victor E. Frankl donde el afirma que estaba prohibido intentar ayudar a quien quería suicidarse. Y todo eran más una lucha por la sobrevivencia donde los zapatos que no utilizaba quien muere, el pan que no se comió y la ropa que ya no lo abriga eran objetos por los cuales los prisioneros se apropiaban para su uso, según lo que cuentan los relatos.

De forma muy diferente cuenta su relato Jean Amèry, a diferencia de Primo Levi, quien menciona  lo que le ocurrió teniendo como eje central la tortura y como esto causo en él un trauma, el cual define con carácter atroz como una experiencia que agota todas las posibilidades de dolor físico, haciendo la reflexión que era algo que ocurría con mayor frecuencia antes del siglo XVIII, pero que aún después de la segunda guerra mundial sigue ocurriendo.


Durante estos decenios, ciertamente, no sólo se ha torturado en Vietnam. No quiero ni imaginar cuál será la situación en las cárceles sudafricanas, angoleñas o congolesas. Pero sé, y es probable que el lector también lo sepa, cómo se las gastaban en los calabozos de la Argelia francesa entre 1956 y 1963.  Jean Améry Más allá de la culpa y la expiación.


Lo que según hace necesaria la tortura en prejuicio de la víctima, es que al delatar, hace que se disminuya la intención de rebelión de la conciencia, por consiguiente aminora todo intento de organización para conjurar. Según Amèry, en este caso para él, no se puede hablar de “banalidad del mal” porque son acontecimientos que desafían, que son fuera de lo normal, ni mucho menos son triviales, son importantes como la intención de evitar que sucedan o por lo menos que no se repitan. Esta refutación hace alusión a Hanna Arendt, según en el libro que ella escribe sobre el juicio a Eichmann, para él esto no es banal porque saca a las personas de su vida normal, rompe con rutinas, con lo cotidiano, por lo tanto no tiene que entenderse así como algo banal, como algo que a pesar de la violencia que hay en el mundo es preocupante, como los discursos con ideologías que hacen una estructura en donde la tortura es justificada. Él cuenta que al momento de su captura, fue como comprar un periódico; según el acto que antecede a leer su contenido, después la realidad que presentan en las páginas, fue lo que él vivió, lo que después ve como si fueran noticias, lo cual supone que quién no ha vivido algo semejante, debe para comprender eso que él sí vivió, tener imaginación, que él nunca llego a pensar antes de comprar el periódico, que sería torturado y que podía sobrevivir aquel flagelo. 

“En todo caso me comporte como el hombre que compra un periódico, y. como era previsible, hablé” Jean Améry Más allá de la culpa y la expiación.

Por su parte Victor E. Frankl hace la narración de su relato en algunos momentos mencionando la situación que estaba viviendo a partir de un análisis psicólogo. Según él desde el principio cada “prisionero” tenía la oportunidad de mentir sobre su nombre y su profesión, con tal cada uno era tatuado con un número que lo identificaba, además lo llevaba siempre en la prenda que vestían. El mentir sobre el nombre y la profesión no significaba nada, porque de nada servían dentro del campo cuando ningún miembro de la SS o los capos estaban dispuestos a aprendérselo, como el tener una profesión tampoco le permitía algún tipo de estatus. Cuenta que desde el primer momento que ingreso al campo el único pensamiento que lo animaba a mantenerse con vida era volver con su familia. Él menciona que los  “prisioneros” perdían todos sus escrúpulos en los campos, debido a la sobrevivencia y lo que esto representaba que era una lucha diaria en donde la muerte de otros podía ser beneficioso para algunos que podían comer más, tener más cigarrillos y así intercambiarlos por otros bienes que eran  únicamente comida, como lo era la ropa o los zapatos. Esto lo hacían con los capos, quienes eran los jefes de cuadrillas de “prisioneros”. Por otra parte cuenta que, el que se fumaba todos los cigarrillos significa que no tenía ningún motivo para querer vivir más, pues el tener cigarrillos, acumularlos, le permitía con mínimo vivir mejor porque podía intercambiarlos con cosas que necesitaba; comida, ropa... Desde su perspectiva psicológica Frankl divide en tres partes su sufrimiento, cuando lo internaron, su permanencia en el campo y la liberación. La primera parte la caracteriza con un Shock, el cual fue para el como un cambio repentino en el que se le impuso una forma de vida de “prisionero”.  Pero algo particular que él cuenta en esta primera parte es lo que significa un “musulmán” que era usual para referirse a las personas más demacradas.

¿Sabéis a quién llamamos aquí musulmán? Al que tiene un aspecto miserable, por dentro y por fuera, enfermo y demacrado y es incapaz de realizar trabajos duros por más tiempo: ése es un “musulmán” Victor E. Frankl. EL Hombre en Busca de Sentido

La segunda parte en el campo de concentración, él caracteriza este momento con un sentir de muerte emocional y de apatía. La situación que vivían diferente a lo que vivían antes generaba en ellos un pensamiento y emoción de nostalgia constate en la que añoraban estar con su familia y de estar en su casa. También debido a que era una situación a la que nunca como “prisioneros” se lograron adaptar causaba en ellos repugnancia a todo lo que les rodeaba, como una constante percepción de fealdad. Según él junto con otro compañero que estudiaron psicoanálisis lo que estaban viviendo les causaba una regresión, en la que su vida mental y física estaba en un constante volver sobre un estado primitivo. Por eso todos los deseos que tenían y que no podían satisfacer hacían presencia en sus sueños. En la última parte cuando fueron liberados cuenta que era poca la felicidad que sentían, no eran contentos, según perdieron la capacidad para estar alegres, lo cual sólo cuando se recuperaron pudieron sentir tranquilidad. Desde su análisis los “prisioneros” que lograron sobrevivir sintieron despersonalización, que su vida ya no tenía las mismas emociones, y que todo fue una pesadilla y lo que sentían de nuevo como libertad era un sueño.

Victor E. Frankl a excepción de los demás no hace ninguna alguna alusión a violaciones de derechos humanos que ocurrieron después de la Segunda Guerra Mundial, pero se puede inducir por lo que él cuenta que al igual que Primo Levi, Jean Améry, sienten aversión a que eso se repita. Lo que más impresiona de los tres relatos es que parece que al recordar ellos lo que ocurrió lo cuentan como algo estático, no parece que la realidad cambiara, probablemente sí sus vidas, pero lo objetivo, que los derechos humanos aún se violan es lo que en el lector hace una sensación de que el tiempo no pasara, como si no se oxidaran los alambres de púas, como si la limpieza con la que se deben conservar los museos que fueron esos campos de concentración, de exterminio, los que aún se conservan, mantuviera intacto eso que ellos vivieron, no por el hecho de que todos no fueron demolidos, pero sí por qué aún se violan los derechos humanos.

“Mientras que posteriormente, en el artículo sobre mi condición de judío creí comprender que la dignidad es el derecho a la vida concedido por la sociedad”(…) “El informe del prisionero nº 119.104: ensayo psicológico” Victor E. Frank


La reseña “Las Víctimas de los Nazi y sus Relatos en la  Zona Gris” no representa la opinión o el consentimiento oficial de la Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores