Mejía Pavony, Germán Rodrigo
Centro Editorial Javeriano, Bogotá 2000
Reseña, analítica
“El espacio físico en la medida en que es apropiado por el hombre y transformado en su beneficio, se torna en espacio histórico (…) la ciudad es característica de toda civilización. Emerge de su continuidad y recurrencia como fenómeno social, carácter congregado de seres humanos, de poderes, de su capacidad ordenadora de un territorio(…)De Todas Formas, el resultado no deja de ser impresionante en su variedad, lo que es totalmente contrario a la imagen creada de Bogotá como aldea perdida en lo alto de los andes colombianos(…)Bajo el impulso que les imprimía la propia ciudad(…) las ciudades son ante todo materializaciones de un sistema social en los que prima el orden(…)Un nuevo periodo en la historia de Bogotá comenzó a partir de entonces.” Germán Rodrigo Mejía Pavony en Los Años de Cambio
Si se observa el Valle de los Alcázares desde lo que hoy en día se conoce como el Cerro el Tablazo que está ubicado al nororiente de la ciudad de Santafé o Bogotá, desde éste lugar se verá la ciudad con los cerros de Monserrate y Guadalupe. Desde lo alto de estos dos cerros, la ciudad se ve con numerosos cuadrantes que se forman por la división de calles y carreras, teniendo en cuenta el principal cuadrante de la ciudad, la plaza de Bolívar o la plaza Mayor.
"La creencia de que la soledad de los montes son propicios para las manifestaciones divinas y la idea de que la altura significa cercanía al cielo, estaba profundamente arraigada en la mente de la mayoría de los bogotanos del siglo XIX, Monserrate y Guadalupe era cerros tutelares, esto es, protectores del lugar". Germán Rodrigo Mejía Pavony en Los Años de Cambio
El señor Caído de Monserrate y la Virgen de Guadalupe en lo alto de los cerros, fue y es para muchos de los habitantes de la ciudad un lugar de peregrinación y no propiamente un lugar turístico de interés o para observar la ciudad. Estos dos cerros son considerados los cerros protectores de la ciudad, además son los que en principio proveían de agua a la ciudad, estas dos formaciones naturales determinan también los vientos y las lluvias que ocurren en esta área del Valle de los Alcázares.
Desde lejos el paisaje de la ciudad a comienzo del siglo XIX, visto desde la entrada de occidente, era el de dos cerros y las cúpulas de las iglesias que había en la ciudad. La imagen de la ciudad era para el entonces la de una aldea, pero desde la independencia hasta los primeros años del siglo XX la ciudad se transforma.
¿Cómo es posible qué, detrás de esas gigantescas montañas, en esos picos que se pierden en las nubes, pueda vivir gente y existir una ciudad, y una civilizada sociedad? Miguel Cané
En el año de 1826 esta ciudad ubicada en la cordillera oriental se vuelve a rectificar como la principal en el extenso territorio de Colombia. Esta ciudad fue y es el mayor centro urbano que tiene el país, para el año de 1801 se calcula que el número de habitantes que tenía era de 21.394 y en 1912 se calcula que existan 116.951 habitantes. El aumento de población se entiende por las migraciones que ocurrieron durante el siglo XIX, el mejoramiento que tuvo la ciudad en salubridad y los avances en medicina del entonces, lo cual prolongó la esperanza de vida y disminuyó la mortalidad. En este centro urbano las élites provinciales tenían representación política, hacían gestiones financieras, comerciales y fue para el país un centro educativo por las universidades que existían. Las guerras civiles que ocurrieron durante el siglo XIX, quienes las causaban tenían en cuenta que esta ciudad era un centro de poder, pero no todas las constituciones que ha tenido el país se expidieron en Bogotá. Sí bien se pretendió que la capital de Colombia fuera otra ciudad, finalmente el establecimiento del congreso en la ciudad a mediados del siglo XIX y con la constitución de 1886 se convierte definitivamente en la capital de Colombia.
“El crecimiento del Sistema telegráfico durante el período de 1865-1905: en un lapso de 40 años, Bogotá se convirtió en el núcleo de 13 extensas líneas que unían alrededor de 520 poblaciones esparcidas desde los llanos orientales hasta la costa Caribe y desde la frontera con Venezuela hasta los límites con ecuador, además de los principales puertos colombianos sobre el océano pacífico.” Germán Rodrigo Mejía Pavony en Los Años de Cambio.
Durante esos tiempos mientras en el país se formaban élites regionales, en la capital empezaba a notarse el cambio de una ciudad colonial a una ciudad burguesa durante el siglo XIX y comienzos del XX. Esta transformación fue por el efecto que causo la imposición de diferentes constituciones políticas liberales y radicales que tuvo el país, y permitieron el desarrollo de un insipiente capitalismo, además intentaron hacer una sociedad laica y sin la intervención en política de la iglesia católica. La “Desamortización de Bienes de Manos Muertas” para el entonces cambia el uso de conventos y el de algunas iglesias que dejan de ser propiedad religiosa a ser gubernamentales, como lo fue la Iglesia del convento de Santo Domingo y el convento de San Francisco.
“Ciudad burguesa, para el caso de Bogotá se destaca por la conformación de su centro como una zona extensa en área pero aún aledaña a la plaza principal, que se ha convertido en núcleo financiero y de comercio además de la presencia en el de cafés, hoteles, restaurantes, y otras actividades de gusto burgués” Germán Rodrigo Mejía Pavony en Los Años de Cambio.
Durante el siglo XIX hay otro cambio significativo en la ciudad, el cambio de los símbolos coloniales y religiosos por los símbolos republicanos y patrióticos. En el año de 1846 se instala en la Plaza Mayor el primer monumento que antes no tenía la ciudad, población que acostumbraba a ver imágenes reales y religiosas, pasa a observar la imagen de la estatua de quien llaman Libertador en la plaza que es denominada la Plaza de la Constitución para el entonces y para el 20 de julio de 1874 se empieza a llamar la Plaza de Bolívar, la cual en 1882 fue convertida en jardín, a mediados del siglo XX fue la plaza de las cuatro fuentes, y para la década de los 60’s la imagen que tiene hoy en día. La Plaza de San Francisco o la Plaza de las Yerbas como se conoció en la época de la colonia, para el 1877 se ubica ahí la estatua de Santander y se convierte en un parque con jardines que tiene el nombre de la estatua. El capitolio nacional de estilo arquitectónico neoclásico, se empieza a construir inicialmente por el arquitecto Tomas Reed el 20 de julio de 1827, la finalización de esta edificación se retarda por las diversas guerras civiles que paralizan su construcción, para el año de 1881 con el arquitecto Pietro Cantini la obra avanza y en 1894 empieza a ser sede del congreso. Otras edificaciones nuevas en el siglo XIX en el contorno de la plaza principal, es la Galería Arrubla que fue un lugar comercial, inaugurado en 1846, en 1900 un incendio lo destruye para después construirse el Palacio de Liévano, edificación de estilo arquitectónico francés que fue sede del concejo y desde ese entonces es también la alcaldía de la ciudad. En 1880 comienza a funcionar uno de los teatros de la ciudad, el teatro Cristóbal Colón que se inaugura en 1892 para conmemorar el año 400 del descubrimiento de América. Otras edificaciones relevantes durante el siglo XIX es el panóptico de la Penitenciaria de Cundinamarca que se comienza a construir en 1874 al frente de una fábrica de cerveza que comienza la producción de esta bebida en 1891.
"La imagen de una ciudad recatada y melancólica le fue colocada por los viajeros extranjeros que se admiraban con la sobriedad de las costumbres de los bogotanos, y por los burgueses de fin de siglo que percibían todo en la ciudad como un obstáculo para el libre desarrollo de las comodidades y de los placeres. La imagen de la ciudad conventual, envejecida, lejana, melancólica fue desarrollada por comerciantes que deseaban liberar numerosas propiedades urbanas que poseía la iglesia, por el proyecto político del radicalismo que indicaba la laicización de la sociedad como requisito para reducir el dominio religioso, por la furia de los anticlericales que no soportaban la inevitable visión de una iglesia o de un convento desde cualquier parte de la ciudad". Germán Rodrigo Mejía Pavony en Los Años de Cambio.
Los cambios en la arquitectura y en la instalación de nuevos símbolos como lo son monumentos en lugares públicos que aparecieron en la ciudad durante el periodo comprendiendo entre siglo XIX y comienzos del XX, hacen que la imagen de la ciudad se transforme.
El Historiador Germán Mejía Pavony, en el texto Los Años de Cambio, Historia urbana de Bogotá 1820-1910, describe y explica la transformación que tiene la capital de Colombia, de ser una ciudad colonial barroca a una moderna y con características burguesas. Su estudio que se fundamenta en fuentes primarias de planos de la ciudad, directorios y de otras fuentes, muestra los cambios en aspectos urbanos de la ciudad, los índices demográficos de este periodo histórico y las características de la población del entonces, mencionando entre otras cosas como era el prototipo del "cachaco" y quiénes eran los niños de la calle que les llamaban “chinos o gamines”. El propósito del texto es mostrar los cambios que se presentan en la ciudad y su población, y qué eventos hacen estos cambios, como se mencionó anterior mente los cambios de símbolos, de un orden colonial a uno republicano con la instalación de estatuas, unas con carácter republicano y patriótico, como la ubicada en la plaza mayor o plaza de Bolívar, y en la plaza de San Victorino del entonces la estatua de Antonio Nariño instalada el 20 de julio de 1879 que cambia el nombre de esta plaza, estatua ubicada hoy en día al respaldo del capitolio al frente de la Casa de Nariño. La estatua que se instaló para el entonces de Camilo Torres, estuvo en la plazoleta de la Iglesia del Carmen. Otras plazas y estatuas pretendían resaltar la hispanidad, el concejo municipal con el acuerdo 15 del 3 de Mayo de 1902 menciona que la plaza que está junto al hospital San José se debe llamar España. El monumento de Cristóbal Colón e Isabel la Católica que estuvieron ubicados en la entrada y en la salida occidental de la ciudad, en un lugar de la vía que de San Victorio va a la estación de Trenes de la Sabana y para en el entonces la llamaban avenida Colón; son trasladados y hoy en día están ubicados en la avenida Eldorado muy cerca al aeropuerto. Además menciona entre otros aspectos las nuevas alamedas del entonces en las entradas de la ciudad, y lo que fue el parque de la Independencia y el Parque Centenario que se construyeron para celebrar los primeros 100 años de la independencia, ubicado el Parque Centenario en lo que hoy es la calle 26 entre la séptima y décima. En este lugar existió otra estatua de Bolívar, que hoy en día está ubicada en el parque de los Periodistas. El Parque de la Independencia más al occidente donde está actualmente el Planetario fue un parque anexo al parque Centenario.
"Bogotá, en lugar de expandirse físicamente como respuesta al crecimiento demográfico, se hizo compacta, esto hace preservar el interior de las casas como el refugio preferido de los bogotanos, por lo menos para los sectores pudientes, el mal estado de las calles, la falta de sitios públicos donde distraerse, la suciedad. Mantuvo la tradición colonial de que la vivienda era en realidad, así como en la ficción, el castillo del propietario(…)Los cambios en las viviendas bogotanas, en síntesis, sólo representaron su aumento en número, la tendencia a reforzar el sentido de lo privado que tenían los habitantes, por lo menos los de clase alta(…) La apropiación de los estrechos andenes por los habitantes de las miserables tiendas(…) La contribución de las viviendas al paisaje urbano fue la de mantener la estructura hispano colonial, que era característica de la ciudad al comenzar la era republicana(…) La de consolidar su aspecto compacto, la de fortalecer la igualdad en su fisionomía por la uniformidad de las fachadas, la de ser vista como una ciudad sucia y derruida por el mal estado de conservación de los frentes y la utilización de las calles como talleres y basureros, aspecto provincial por la baja altura y la poca calidad exterior de las edificaciones". Germán Rodrigo Mejía Pavony en Los Años de Cambio
La ciudad que se empieza a formar durante el siglo XIX, se presenta con algo antes no existente como edificios de bancos, algunos de sucursales de banca extranjera, agencias de negocios, los clubs sociales, los cafés, los hoteles, los restaurantes, teatros, un hipódromo, casas de juego, billares, prostíbulos, chicherías y tabernas. El crecimiento en el número de profesionales es otra característica de esta nueva ciudad con la fundación de la Academia de Medicina, de Ingenieros, de Abogados, y una academia dedicada al idioma, La Academia Colombiana de la Lengua, sin existir o sin saber si existió una academia dedicada a la economía.
En los Años de Cambio, Mejía Pavony específica el número de actividades comerciales que había en la ciudad durante el periodo de 1820 y 1910. Menciona los cambios en las vías de la ciudad, como tener en el medio una zanja para las aguas residuales de las lluvias, zanja que servía como alcantarillado, también menciona los cambios de la nomenclatura en las calles que en 1876 se les llamó según nombres de las provincias del país y según nombres de batallas conmemorativa al periodo de la independencia, y de las naciones liberadas por Bolívar. Esta nomenclatura cambia años después, imitando la de Manhantan en New York. El tranvía como novedad en el transporte no pasa desapercibido por el historiador el cual nombra las rutas que tenia este transporte que primero fue arriado por mulas sobre riles de madera que al poco tiempo fueron remplazados por unos de hierro, y cambiados por los de motor eléctrico años después, y mencionando un boicot que realizan los pobladores de Bogotá a la empresa extranjera que operaba este sistema de trasporte.
Los límites de la ciudad a finales del siglo XIX eran al norte el barrio Chapinero, al sur las Cruses, al occidente desde San Diego el cementerio central y desde San Victorino a la Estación de trenes. Al oriente la ladera del cerro de Guadalupe, el barrio Egipto y Belén. Los pueblos periféricos de la ciudad como Choachí, Usaquen, Suba, Engativa, Fontibón, Bosa, Soacha, Usme entre otros, se conectaban a la ciudad a partir de caminos. La ciudad con el mundo se comunicaba por la ruta que desde Fontibón pasa por Fusagasugá y llega a Honda, y del río Magdalena al mar Caribe con el Atlántico. El transporte de mercancías se realizaba con recuas de mulas que ascendían y descendían desde la capital hasta el puerto de Honda en el río Magdalena. Después se usaron algunos carruajes por caminos de la sabana, pero sin conocerse de una ruta de carruajes de tracción animal que llegara al Magdalena desde Bogotá en aquel entonces. El ferrocarril fue un importante avance, la primera línea era desde Bogotá a Fusagasugá, que empieza prestando el servicio de transporte el 20 de julio de 1889. En febrero de 1909 llega el tren al Magdalena a una estación ubicada en Girardot, años después una ruta desde Bogotá a la Dorada es recorrida por el tren, para mediados de siglo XX llegar a Santa Marta. Bogotá en el año de 1894 se conecta por medio del telégrafo con 60 poblaciones del país.
“Los cambios e innovaciones que en ella se produjeron, así como la persistencia y aún el rechazo a lo nuevo, fueron indicativos para muchos otros colombianos de lo que debía ser el futuro de la nación.” Germán Rodrigo Mejía Pavony en Los Años de Cambio.
Santafé de Bogotá, o la ciudad de Bogotá era para finales del siglo XIX “un rincón del mundo”, siendo pocas entre muchas, una ciudad a distancia de ríos y de litorales, que según cuentan las ciudades que están cerca al mar o junto a un río navegable, tiene junto al mar y el río un mejor desarrollo comercial y industrial, pero no siendo este el caso de la capital de Colombia, esta ciudad se desarrolla desde tiempos coloniales en un lugar en lo alto de la cordillera oriental por el asentamiento de los colonizadores españoles. Después de su fundación, durante la colonia, hasta tiempos de la república, Bogotá es un lugar central que ejerce dominación de un amplio territorio. Con esta importancia histórica que tiene la ciudad, es de mencionar como bien lo dice el autor de Los Años de Cambio que, “Dominar a Bogotá era dominar la inteligencia y el corazón del país”
"Por conjunto urbano se entiende la especialización de las relaciones que establecen los habitantes entre sí y las acciones que ellos adelantan en dicho espacio para realizar sus propósitos y su forma de vida. La Bogotá del siglo XIX en conjunto se caracterizó por un profundo distanciamiento entre las esferas públicas y privadas de la vida común." Germán Rodrigo Mejía Pavony en Los Años de Cambio.
La reseña "Del orden Colonial y Republicano al Siglo XX" No representa la opinión o el consentimiento oficial de la Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
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