La Hojarasca.
García Márquez,
Gabriel
Editorial Norma
Bogotá edición 2005, primera edición 1955. P 157
Reseña, crítica
La muerte de un
habitante, es el drama principal de la narrativa, que
involucra a un niño, su madre y el abuelo del
niño. En el imaginado pueblo, la bonanza bananera trae el tren, el
cine, el comercio, el servicio de médicos, entre otras cosas.
Quien muere en una de tantas casas esquineras, es el médico que por infortunio de la bonanza y el arribo de mas médicos, se queda sin trabajo. Su muerte causada por ahorcarse, por suicidio, es la muestra de la desesperación, tampoco, por ejercerlo y sentir el olvido de los saberes, vocación sin recuerdo alguno. Lo que hace rehusarse a atender a los heridos de una masacre.
El rechazo del pueblo ante los hechos y su desidia por no salvaguardar la vida, causa que nadie estuviera dispuesto hacer cristiana sepultura después de su muerte. El sacerdote quien remplazó al cura del pueblo que seguía con exegesis del Almanaque Brístol los designios de Dios, el remplazo que llegó al enterarse de lo ocurrido, ni se dispone hacer lo posible para que un alma de Dios sea perdonada y muera en paz, aunque eternamente condenado por la memoria de su pueblo, por no atender a las víctimas de una masacre que atraídas por la bonanza y arrastradas por La Hojarasca, tuvieron predilección por los nuevos médicos, pero estos, al no poder atender a todas las víctimas heridas, no fueron por aquel médico, quien fue primero en esa especialidad, en la población, al parecer, antes de la bonanza generada por la industria bananera, pero sí después de la gran guerra civil, atender a tantas víctimas. Los involucrados en la narrativa tienen un momento, cada uno permite entender lo que está ocurriendo y de cómo la muerte del difunto muestra aspectos de sus vidas, digresiones que cuentan cómo en un imaginado pueblo, La Hojarasca, lo transforma todo “ algo repentino que llegó con el soplo del viento al pueblo. Con apariencia de modernidad que contenía lo que quedó de muchas guerras civiles, y su violencia. Pero siendo el resultado pasajero. Como estacionar un tren y continuar. Abandonado en el tiempo. Pero dejando lo foráneo. Y que deparó el infortunio del pueblo, de un médico que se supone sabia más, no de patologías, pero sí probablemente fue destacado sobandero, yerbatero que muere por la desidia de no atender a muchos que fallecieron por la violencia representada en una masacre”.
Quien muere en una de tantas casas esquineras, es el médico que por infortunio de la bonanza y el arribo de mas médicos, se queda sin trabajo. Su muerte causada por ahorcarse, por suicidio, es la muestra de la desesperación, tampoco, por ejercerlo y sentir el olvido de los saberes, vocación sin recuerdo alguno. Lo que hace rehusarse a atender a los heridos de una masacre.
El rechazo del pueblo ante los hechos y su desidia por no salvaguardar la vida, causa que nadie estuviera dispuesto hacer cristiana sepultura después de su muerte. El sacerdote quien remplazó al cura del pueblo que seguía con exegesis del Almanaque Brístol los designios de Dios, el remplazo que llegó al enterarse de lo ocurrido, ni se dispone hacer lo posible para que un alma de Dios sea perdonada y muera en paz, aunque eternamente condenado por la memoria de su pueblo, por no atender a las víctimas de una masacre que atraídas por la bonanza y arrastradas por La Hojarasca, tuvieron predilección por los nuevos médicos, pero estos, al no poder atender a todas las víctimas heridas, no fueron por aquel médico, quien fue primero en esa especialidad, en la población, al parecer, antes de la bonanza generada por la industria bananera, pero sí después de la gran guerra civil, atender a tantas víctimas. Los involucrados en la narrativa tienen un momento, cada uno permite entender lo que está ocurriendo y de cómo la muerte del difunto muestra aspectos de sus vidas, digresiones que cuentan cómo en un imaginado pueblo, La Hojarasca, lo transforma todo “ algo repentino que llegó con el soplo del viento al pueblo. Con apariencia de modernidad que contenía lo que quedó de muchas guerras civiles, y su violencia. Pero siendo el resultado pasajero. Como estacionar un tren y continuar. Abandonado en el tiempo. Pero dejando lo foráneo. Y que deparó el infortunio del pueblo, de un médico que se supone sabia más, no de patologías, pero sí probablemente fue destacado sobandero, yerbatero que muere por la desidia de no atender a muchos que fallecieron por la violencia representada en una masacre”.
Gabriel
García Márquez, reconocido
escritor colombiano compone una corta novela que es publicada en 1955 titulada: La Hojarasca, que ocurre en Macondo, el pueblo
que también es escenario de la novela Cien
Años de Soledad. Se ha dicho que Macondo, es la
representación de Aracataca, pueblo donde nace el escritor. Al año siguiente
de su nacimiento en 1928, la región bananera de Santa Marta y poblaciones
aledañas, fueron afectadas por la bonanza que causa esta industria, la del banano, que no sólo generó trabajo, también la construcción de infraestructura, de
puertos, canales de riego para cultivos, ferrocarriles, carreteras,
electricidad, pero también fue causa de conflictos, entre quienes
eran dueños de la empresa extranjera, que junto con colombianos que eran
dueños de grandes extensiones de tierras, disentían ambos con sus trabajadores.
Los extranjeros y los propietarios de tierras colombianos, al monopolizar
esta industria y no aceptar las demandas de los trabajadores, colonos y
comerciantes en consecuencia, el desenlace es trágico, y que marca un hito
en la historia de los conflictos sociales de comienzo del siglo XX, como es
conocida la Masacre de las Bananeras.
El banano originario
del sudeste asiático, fue producido a gran escala al lado occidental de la
Sierra Nevada de Santa Marta. La United Fruit Company, con muchos
cultivos de banano y fruta en centro América, fue causante de la bonanza pasajera y que no generó mayor desarrollo a largo plazo. Contrario generó conflictos y finalmente, fue la protagonista de un aterrador evento que se puede considerar como los primeros del que se conoce en ser violento en el siglo XX. Violencia que ejerció la empresa extranjera, la clase política centralista y el ejército que recibió una equivocada orden.
Según relatan que las poblaciones de Aracataca, Río Frío y La Ciénaga eran habitadas por ex militares liberales de la Guerra de los Mil Días que llegaron a la región en búsqueda de mejor vida, ellos fueron quienes obtienen en propiedad tierra, pero no en igual extensión y dominio como la tenían en Santa Marta, ellos se establecieron ahí, siendo pequeños y medianos productores. Con la instalación de la industria bananera la clase obrera proveniente de la Guajira y otros que venían de la sierra nevada y del occidente de las costas del mar Caribe. El flujo migratorio por la bonanza de las bananeras no ofreció trabajo a todos, ante la existencia de terrenos baldíos, la apropiación de estos fue por parte de colonos que eran emigrantes de otras partes del país y que además buscaban trabajo. La misma empresa extranjera y los propietarios de Santa Marta, entró en disputa por el dominio de las tierras. Los colonos ofrecían informalmente otros productos necesarios para que la clase obrera se abasteciera, además la industria del banano para el entonces ofrecía trabajos de forma esporádica. Aunque fue realidad el despojo de colonos como la no utilización de todos los terrenos que poseía la producción de banano, esto fue una de las causas de la gran huelga a la que se agregan el inconformismo de comerciantes, que se indignaron cuando la empresa que extraía el banano instala unos almacenes o tiendas con productos más baratos, a los trabajadores, porcentajes de sus ingresos, son pagados con vales redimibles en estos lugaes, cuando los albergues que ofrecía a los empleados de las plantaciones eran pésimos y no estaban de acuerdo con el pago a destajo que ofrecía la empresa, ni mucho menos con la contratación, pero, sobretodo la monopolización de la producción, la distribución y comercialización del banano, fue todo lo anterior lo que produjo la gran huelga y la masacre, según cuentan.
Según relatan que las poblaciones de Aracataca, Río Frío y La Ciénaga eran habitadas por ex militares liberales de la Guerra de los Mil Días que llegaron a la región en búsqueda de mejor vida, ellos fueron quienes obtienen en propiedad tierra, pero no en igual extensión y dominio como la tenían en Santa Marta, ellos se establecieron ahí, siendo pequeños y medianos productores. Con la instalación de la industria bananera la clase obrera proveniente de la Guajira y otros que venían de la sierra nevada y del occidente de las costas del mar Caribe. El flujo migratorio por la bonanza de las bananeras no ofreció trabajo a todos, ante la existencia de terrenos baldíos, la apropiación de estos fue por parte de colonos que eran emigrantes de otras partes del país y que además buscaban trabajo. La misma empresa extranjera y los propietarios de Santa Marta, entró en disputa por el dominio de las tierras. Los colonos ofrecían informalmente otros productos necesarios para que la clase obrera se abasteciera, además la industria del banano para el entonces ofrecía trabajos de forma esporádica. Aunque fue realidad el despojo de colonos como la no utilización de todos los terrenos que poseía la producción de banano, esto fue una de las causas de la gran huelga a la que se agregan el inconformismo de comerciantes, que se indignaron cuando la empresa que extraía el banano instala unos almacenes o tiendas con productos más baratos, a los trabajadores, porcentajes de sus ingresos, son pagados con vales redimibles en estos lugaes, cuando los albergues que ofrecía a los empleados de las plantaciones eran pésimos y no estaban de acuerdo con el pago a destajo que ofrecía la empresa, ni mucho menos con la contratación, pero, sobretodo la monopolización de la producción, la distribución y comercialización del banano, fue todo lo anterior lo que produjo la gran huelga y la masacre, según cuentan.
La Hojarasca es el resultado de la imaginación y de
alguien que conoce la técnica de escribir novelas "si es que existe la
especialidad y la profesionalización en escribir novelas", se puede
analizar desde una perspectiva histórica, económica y política en
comparación con lo ocurrido en las bananeras.
Lo económico como un
determinante en la inspiración del autor, la producción de banano, es evidente
como igualmente, es la explotación de caucho en La Vorágine de José
Eustasio Rivera, novela anterior al nacimiento de Gabriel García Márquez,
en donde la explotación de caucho en la Orinoquía y Amazonia colombiana hacen parte de la escenografía de la novela o del relato de Arturo Cova y de los personajes que
trabajan en la extracción de caucho. Lo económico también se observa en diferentes telenovelas, producciones televisivas de Fernando Gaitán, Café con Aroma de Mujer, Guajira donde el protagonista trabaja en
la explotación de carbón y en Betty
la Fea, en donde la industria
de la confección es parte de la novela y el trabajo de los personajes. El
narcotráfico entendido como una actividad económica, también ha hecho parte de
relatos, crónicas y de telenovelas, narco novelas y narco
literatura.
“De pronto,
como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del pueblo, llegó la
compañía bananera perseguida por la hojarasca” Gabriel García Márquez.
La bonanza bananera
que se muestra en la novela de Gabriel
García Márquez y la
explotación de caucho en la novela de
José Eustacio Rivera, son reflexiones que se concluyen con afirmar, que los riesgos que resultan de la producción a gran
escala, o cuando se está produciendo un producto de alto valor y en poca
cantidad como en el caso del narcotráfico y su representación en las narco
novelas, cuando estas implícitamente muestran las consecuencias sociales y
económicas que resultan de bonanzas. En el caso de las bananeras y el
caucho las consecuencias son debidas a no existir articulación entre partidos
políticos y federaciones, cooperativas, sindicatos, aunque específicamente en
el caucho no existió algún tipo de organización sindical ni las ideas
socialistas fueron difundías en comparación como sí lo fue con las bananeras,
entre otras cosas se habla de esclavitud con los indígenas que
fueron utilizados por la Casa Arana. El imperativo de ideologías socialistas o
comunistas en quienes se organizan en intereses agrupados anteriormente
mencionados (sindicatos) sobrepuestos a ideales nacionales y patrióticos, hace
que no sea posible lograr consenso con gobernantes y con quienes se movilizan, ni
tampoco permite que las instituciones existentes intermedien en la solución de
conflictos, las cuales no se fundan con ideas socialistas, pero si
republicanas. Cuando los dueños de las empresas y grandes propietarios de la
tierra hacen decisiones sin consultar con los intereses agrupados, sin tener
mecanismos para negociar los inconformismos y sí tener más confianza las élites
políticas en los empresarios dueños únicamente de la empresa, están conculcando
fundamentos institucionales y procedimientos democráticos y de concertación que
mantienen la estabilidad política en un Estado republicano y de derecho. En cuanto a la
autoridad policial y militar, cuando obedece a intereses privados y no públicos,
se convierte en amenaza para el orden y la libertad. El riesgo de la industrialización, es la formación de
una clase social y que comienza a exigir, hace demandas y reclamos, cuando no tienen participación de
las utilidades y más de lo que creerían es lo justo, y peor cuando no participan en las decisiones que hace
la empresa, lo cual, si no hay un sistema político configurado para articular lo
que pretenden, la clase social trabajadora que se organiza, será proclive a
deslegitimar el orden establecido y a ser reprimida violentamente por los
gobernantes, que favorecen intereses privados y no distribuyen las ganancias
obtenidas, generando eventos de violencia que resultan de reclamos y demandas.
La
bonanza del narcotráfico, las narco novelas que se presentan en
televisión, es porque hay un auge
en la sociedad de este estilo de vida, cuando el dinero es causante de ascenso
social, y las historias que ocurren en quienes se involucran y vuelven populares, las productoras de seriados y telenovelas hacen que las
historias se representen, pero, la escenografía muestra la actividad económica.
En cuanto a la bonanza del narcotráfico, existen personas que no están
exhaustas de demostrar que el alto precio se debe a la ilegalidad, pero también
debido a la demanda inelástica de este producto. Dinero sin ningún esfuerzo, dinero que se gasta
veleidosamente en placeres y en opulencia, pero siendo su estilo de vida
corrupto. En cuanto a los productores, se puede decir, probablemente no
empíricamente comprobado que la colonización en Colombia, la apropiación de la
tierra, de baldíos y de parques naturales, la apropiación de terrenos que se
dividen en parcelas, que se esparcen y se extienden desde áreas rurales de
producción agrícola hasta terrenos marginales donde no hay presencia efectiva y
eficiente del Estado, este modelo de tenencia de tierra junto con la
apropiación por parte de terratenientes que, por pretender unos pocos tener más han desplazado. Estos dos modelos, el de parcela y el de los terratenientes, es
causante de que la producción de un bien ilícito, esté disperso, en muchos casos
concentrado, pero siendo motivo de disputa los terrenos, por lo rentable que es
el narcotráfico.
La complejidad y el
orden de una novela escrita jamás tendrán comparación con el nivel de atención
en una producción televisada de una novela. La
hojarasca es una obra
recomendada de ser leía y entendida a demás por la trama que envuelven al
lector, por un momento sintiendo el olor de ataúd, en el interior de un cuarto y
afuera escuchando el viento que arrastra hojas en la imaginación del viento que está soplando por un pueblo al que llegan las consecuencias de muchas
guerras civiles perdidas y la bonanza que dejó miseria, como quedó la casa
y el difunto que nadie quería enterrar, casa que por momentos recordó en
la que vivía en Tuluá a León María Lozano, como si él hubiera aparecido en
Macondo, como otro asesino y sus víctimas que se quedaron sin médico, ni quién
los atienda, como si esas víctimas hubieran sido los obreros que protestaron y
en la noche después de una larga jornada, y junto a un ferrocarril fueron
arrestados, finalmente muertos tantos como lo eran los de la protesta del
Primero de Mayo de 1886 en Chicago.
La reseña “El Viento Arrastra” no representa la opinión o el consentimiento
oficial de la Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Ciencia Política y Relaciones
Internacionales.
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